El dólar mayorista cerró en $1.415 y el promedio minorista relevado por el Banco Central fue $1.433,40 para la venta, en una rueda con volumen de contado que superó los u$s372 millones, según Ámbito y datos oficiales del BCRA. La cotización ya está a apenas 14% del techo de la banda cambiaria fijada por el Gobierno, lo que vuelve particularmente relevante cada intervención del BCRA. Vemos dos fenómenos simultáneos: una demanda privada de cobertura elevada y una autoridad monetaria que acumula reservas mientras realiza operaciones en instrumentos derivados.

¿Qué está empujando al dólar y cómo se refleja en los mercados?

La suba tiene un componente global y otro local. En el frente internacional, la escalada en Medio Oriente incrementa la aversión al riesgo y la demanda de cobertura. En lo local, las compras de activos en pesos no han logrado desalentar el atesoramiento: según el BCRA, en enero se registraron compras netas de billetes y depósitos por u$s2.730 millones “sin fines específicos” (BCRA). Ese enero fue el mayor desde 2018, cuando se compraron u$s3.073 millones (BCRA). En los mercados financieros, los contratos de futuros mostraron subas de hasta 1,7% y operaciones por u$s1.664 millones (Ámbito), mientras que el CCL operó cerca de $1.477 y el MEP alrededor de $1.434 (Ámbito). Es decir, la presión se expresa tanto en contado como en futuros y financieros.

¿Qué hace el BCRA y por qué nos preocupa?

El Banco Central volvió a comprar divisas: u$s17 millones el martes y u$s70 millones en la rueda previa, acumulando u$s2.783 millones comprados en lo que va del año y marcando 39 ruedas consecutivas como demandante (BCRA). Esa acumulación, en principio, es positiva porque amplía el colchón de reservas. Sin embargo, el mismo informe de mercado señala ventas de contratos de dólar futuro por cerca de u$s1.000 millones y operaciones en instrumentos dólar linked por unos u$s300 millones (Ámbito). Aquí está la tensión: comprar en contado y vender en futuros puede ser coherente como estrategia de pase y cobertura, pero también puede funcionar como un mecanismo para acomodar las cuentas del Tesoro si las ventas de futuros se usan para cubrir obligaciones soberanas. Exigimos claridad: respaldamos acumulación de reservas solo si no equivale a financiamiento encubierto del Tesoro y si hay transparencia sobre compras y emisiones.

¿Qué implica esto para la política económica y para el ahorrista?

Si la demanda privada persiste —recordemos que durante 2025 las compras netas del sector privado alcanzaron un récord de u$s32.340 millones, según el BCRA— la ventana de estabilidad de la banda se estrecha. Con el mayorista a $1.415 y el techo a poco más del 14% de distancia, una escalada sostenida en la demanda forzaría decisiones difíciles: permitir una devaluación, ajustar la banda o incrementar controles. Para el ahorrista, la señal es clara: las tasas en pesos pueden ser atractivas, pero muchos siguen prefiriendo cobertura en dólares (según el BCRA). Para los inversores institucionales, la combinación de compras del BCRA y ventas de futuros plantea interrogantes sobre la sostenibilidad fiscal y la independencia del banco central, factores que afectan el riesgo país y la apetencia por activos argentinos.

Qué pedimos y qué debería hacer la autoridad

Pedimos transparencia total y rendición cuantificada: 1) publicar el detalle diario de compras por instrumento y contraparte; 2) explicar el stock y la valuación de ventas de futuros y de instrumentos moneda-linked; 3) aclarar si esas operaciones se contabilizan como pasivos del Tesoro o del BCRA. Respaldamos la acumulación de reservas solo si no constituye financiamiento encubierto del Tesoro y si el BCRA actúa con independencia, como hemos sostenido anteriormente. En términos de política, hace falta coordinación: sin un sendero fiscal creíble y sin señales claras sobre la independencia monetaria, las reservas pueden crecer en volumen pero no en calidad. La historia argentina enseña que la opacidad y las soluciones puntuales terminan trasladando la tensión al tipo de cambio.

En definitiva, la foto de hoy muestra una demanda privada que no cede, mercados que descuentan más presión y un BCRA activo en el mercado: datos (u$s372 millones de volumen, u$s2.783 millones acumulados, enero u$s2.730 millones en atesoramiento) que exigen respuestas técnicas y transparencia política para que la acumulación de reservas sea realmente una mejora de la solvencia externa y no un parche contable temporal.