Con la noticia del fin del bono extraordinario como ítem separado, muchas familias del comercio llegarán a abril pendientes del recibo de sueldo y preguntándose si efectivamente ganaron algo o si todo fue un cambio de rótulo. Según FAECYS, citado por iProfesional, el bono no remunerativo de 100.000 pesos se mantendrá en enero, febrero y marzo de 2026 y se pagará por última vez como concepto aparte en el cobro de principios de abril (FAECYS vía iProfesional, 23/02/2026). Este es el dato que retrata la transición: lo que hoy aparece como alivio temporal será mañana parte del salario básico.

Qué cambia en el bolsillo

En la práctica el valor nominal no se pierde: el monto de 100.000 pesos pasa a integrarse al básico a partir de abril (FAECYS vía iProfesional, 23/02/2026). Para entender la magnitud: en marzo, último mes con el bono como suma separada, los básicos publicados para el sector muestran pisos importantes, por ejemplo Maestranza categoría A en 1.155.795 pesos (iProfesional, 23/02/2026); Administrativo categoría A en 1.167.268 pesos y categoría F en 1.218.519 pesos (iProfesional, 23/02/2026). Para los Cajeros los básicos informados van de 1.171.091 a 1.183.333 pesos según nivel (iProfesional, 23/02/2026). A esos montos, hasta marzo, se sumaba el bono de 100.000 pesos como ítem no remunerativo.

La diferencia técnica es relevante: al integrarse al salario básico, esos 100.000 pesos comenzarán a computar para antigüedad, presentismo, aguinaldo e indemnizaciones, lo que mejora la protección de los trabajadores ante despidos y aumentos futuros (iProfesional, 23/02/2026).

Ventajas de transformar el bono en básico

Vemos al menos dos ganancias claras. Primero, una corrección en la estructura salarial: convertir sumas no remunerativas en remunerativas es un paso hacia la formalización y reconoce esa porción como parte del salario, con derechos asociados. Segundo, desde la perspectiva macro, consolidar salarios ayuda a sostener demanda interna: un sueldo que genera aguinaldo y otros adicionales es también ingreso que circula en el mercado local.

Además, la normalización responde a un reclamo gremial histórico que pretende evitar la precarización contractual mediante acuerdos que dejan beneficios fuera del básico. En ese sentido, la medida es una mejora institucional para los trabajadores del sector (FAECYS vía iProfesional, 23/02/2026).

Riesgos y preguntas que quedan abiertas

No obstante, la integración no es mágica. Si las empresas trasladan ese costo a precios, la ganancia real del trabajador puede licuarse; si optan por achicar personal o aumentar la contratación informal, el saldo puede ser negativo para el empleo. La evidencia disponible en la noticia no permite cuantificar cuántas empresas enfrentarán tensiones de caja ni cuántos puestos podrían verse afectados — esos datos no están disponibles en la fuente consultada (iProfesional, 23/02/2026).

Tampoco sabemos aún cómo impactará esto en negociaciones por otros convenios ni si habrá medidas compensatorias para pequeñas y medianas empresas del sector que sufran un salto en la masa salarial. Aquí es donde la política pública juega un papel central.

Qué reivindicamos y qué políticas hacen falta

Defendemos consolidar salarios y proteger el poder adquisitivo: integrar 100.000 pesos al básico es coherente con esa postura, siempre que vaya acompañado de políticas activas que sostengan la operación del comercio y el empleo registrado. Recomendamos tres líneas simultáneas:

  • Acompañamiento a empresas vulnerables con crédito a tasa subsidiada o prórrogas temporarias de contribuciones para evitar despidos.
  • Controles y fiscalización para evitar que la integración sea una excusa para aumentar la informalidad o reducir otros conceptos remunerativos.
  • Políticas de protección social y ajuste de dispositivos de asistencia para sectores con pérdida de poder adquisitivo mientras se consolida el salario.

Conclusión

La decisión de FAECYS y las cámaras de incorporar el bono al salario básico es un avance en materia de derechos laborales y formalización salarial, y está en línea con la prioridad de consolidar salarios para sostener la demanda. Pero no alcanza con reordenar conceptos en el recibo: si no se acompañan medidas que protejan la operación del comercio y el empleo registrado, la integración corre el riesgo de volverse un ajuste encubierto. En definitiva, la mejora nominal debe transformarse en mejora real, y para eso hacen falta política pública, crédito y fiscalización efectiva.

Fuentes: FAECYS e iProfesional, nota sobre el acuerdo y escalas salariales (23/02/2026).