El Banco Central volvió a comprar divisas: US$95 millones en la última rueda, lo que llevó las reservas internacionales brutas a US$46.634 millones (BCRA). Es el nivel más alto desde octubre de 2019, cuando las reservas eran US$46.885 millones (BCRA). En lo que va de 2026 el organismo lleva acumuladas compras por US$2.412 millones y, específicamente, en febrero suma US$1.255 millones (BCRA).
Qué pasó y por qué importa
La compra diaria forma parte del nuevo esquema de bandas cambiarias que ajusta sus límites según la inflación reportada por el INDEC, y viene acompañada de un tope operativo: las compras no deberían superar el 5% del volumen operado para no distorsionar el mercado (BCRA). Además, la suba del precio del oro ayudó al balance: la onza se ubicó en US$5.235 y el BCRA declara casi 2 millones de onzas en sus reservas, unos 61,5 toneladas (BCRA).
Tres cifras ayudan a dimensionar: reservas brutas US$46.634 millones (BCRA), compras acumuladas desde el inicio del año US$2.412 millones (BCRA) y reservas netas estimadas en US$1.165 millones según el economista Federico Machado en X. Esa diferencia entre brutas y netas es la que realmente marca cuánto margen operativo tiene el BCRA frente a obligaciones y pasivos en moneda extranjera.
Riesgos y límites del avance
Que las reservas brutas crezcan no significa ausencia de vulnerabilidades. Las reservas netas siguen siendo bajas en términos relativos y la autoridad restringe cuánto puede comprar por día para evitar volatilidad (BCRA). Además, el contexto social y laboral es tenso: un informe del IARAF muestra que el poder adquisitivo cayó 20% en el sector privado formal y 34% en el sector público desde 2017, un dato que explica por qué la demanda de dólares para ahorro y consumo sigue alta (IARAF).
Otro límite operativo: el BCRA lleva 34 ruedas comprando y suma US$2.412 millones en ese lapso, por lo que mantener ese ritmo exige remesas genuinas de dólares (exportaciones, turismo) o intervenciones continuas que consumen margen (BCRA).
Qué puede hacer el ahorrista común
Presentamos cuatro opciones realistas y qué conviene según objetivos.
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Mantener parte del ahorro en dólares oficiales o en contado con liquidación. Pros: preservación frente a inflación y devaluaciones; liquidez alta. Contras: si se apostilla la brecha cambiaria, puede haber costos fiscales o de acceso. Recomendación: mantener una porción, no todo (coherente con nuestra postura de priorizar dólares para reserva de valor).
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Instrumentos en pesos indexados (UVA, bonos CER). Pros: protegen frente a inflación si el objetivo es no perder poder adquisitivo en pesos. Contras: volatilidad nominal y riesgo de readecuación de tasas; requieren horizonte. Recomendación: para objetivos en pesos, priorizar indexados frente a plazos fijos tradicionales.
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Plazo fijo corto o parking en bancos. Pros: simplicidad y liquidez. Contras: rara vez ganan a la inflación real; son útiles para estacionar, no para ahorrar. Recomendación: usar a muy corto plazo y complementar con índices.
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Diversificación vía cedears o activos internacionales. Pros: exposición a empresas globales sin sacar dinero del país; diversificación. Contras: requiere tolerancia a la volatilidad y horizonte medio-largo.
Qué preferimos y por qué
Preferimos mantener parte del ahorro en dólares y usar canales formales con documentación para reducir riesgos, y priorizar instrumentos en pesos indexados si el objetivo es protegerse de la inflación. Esa postura es coherente con el dato: reservas brutas crecieron a US$46.634 millones (BCRA), pero las reservas netas estimadas rondan US$1.165 millones (Federico Machado, X), lo que obliga a prudencia.
Además, evitar endeudarse en cuotas largas con tasas altas de fintech sigue siendo aconsejable: la fragilidad de ingresos reales (caída de poder adquisitivo reportada por IARAF) hace costoso el apalancamiento. Si se necesita crédito, preferir documentación clara y plazos menores cuando sea posible.
Conclusión práctica
La compra de ayer es una buena noticia en términos contables: acumular US$2.412 millones desde el inicio del año y ver reservas brutas en el nivel más alto desde 2019 cambian el ánimo. Pero el dato clave sigue siendo la distancia entre reservas brutas y netas. Para el ahorrista: no cambiar de estrategia por un día de compras. Mantener una parte en dólares, proteger pesos con instrumentos indexados y evitar deudas largas en pesos a tasa alta es el camino pragmático mientras se observa si las compras pueden sostenerse sin tensar las cuentas del BCRA (BCRA, IARAF, Federico Machado).