El Banco Central compró US$124 millones en la última rueda, pero las reservas brutas retrocedieron hasta US$45.825 millones, una baja de US$383 millones respecto de la jornada anterior, según el BCRA. Aunque el organismo acumula compras en 42 ruedas y suma US$2.963 millones desde que comenzó el año, las cifras netas siguen dejando dudas sobre el verdadero alcance de esa acumulación.

¿Esto es compra genuina o financiamiento encubierto del Tesoro?

Vemos motivos objetivos para plantear la pregunta. Por un lado, el BCRA informa compras diarias y detalla que en marzo lleva adquiridos US$251 millones y que en el acumulado del año las reservas crecieron US$4.660 millones, según el Central. Por otro, hay pagos y herramientas que complican la lectura: el Banco Central afrontó un vencimiento de US$1.004 millones por los Bonos para la Reconstrucción de la Argentina Libre (Bopreal) y registró pagos por unos US$30 millones a organismos internacionales, según el comunicado oficial. Además, el economista Federico Machado reporta reservas netas en US$ -1.670 millones en su cuenta de X, un dato que evidencia pasivos en moneda extranjera que contrarrestan las compras. Observamos que, sin trazabilidad pública sobre el origen y destino de cada compra, la acumulación puede camuflar financiamiento al Tesoro o a empresas vía instrumentos con cláusulas locales. Por eso exigimos total transparencia: detalle de intervenciones, cronograma de compras y conciliación entre reservas brutas y netas.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

La acumulación de reservas tiene efectos directos sobre las expectativas cambiarias y las brechas. El dólar mayorista cerró a $1.407, mientras que en el Banco Nación el billete oficial cotizó $1.375 para la compra y $1.425 para la venta, y el blue cerró alrededor de $1.395, según el reporte de mercado del día. Cuando el Central compra, puede contener presiones sobre el tipo de cambio oficial y moderar la inflación importada; sin embargo, si esas compras dependen de emisión o de pasivos bajo normativa local, generan señales contradictorias que alimentan la desconfianza de los inversores. El BCRA además fijó un límite operativo: las compras diarias no deben superar el 5% del monto operado en el mercado cambiario, una regla diseñada para evitar distorsiones. Aun así, la persistencia de reservas netas negativas y los vencimientos de instrumentos como el Bopreal aumentan el riesgo de reversión de este ciclo de compras, con impacto potencial sobre la brecha y el riesgo país.

¿Son sostenibles las compras proyectadas por el BCRA?

El propio BCRA proyecta compras entre US$10.000 y US$17.000 para 2026, según su proyección oficial, en función del grado de remonetización de la economía. Para que esa meta sea creíble se requieren tres condiciones: 1) superávit comercial sostenido y flujo exportador en alza; 2) que las compras no se financien con emisión directa o con pases que constituyan transferencia encubierta al Tesoro; y 3) reglas claras sobre transparencia y comunicación de las intervenciones. Hoy no están plenamente satisfechas: el oro cedió 1,4% y generó una pérdida de reservas de aproximadamente US$200 millones en la última rueda, según el BCRA, y la cuenta neta de reservas continúa negativa (US$ -1.670 millones, Federico Machado). Sostenibilidad también implica respaldo institucional: independencia operativa del BCRA y auditoría pública de las compras y de los instrumentos emitidos por la entidad.

En síntesis, respaldamos la acumulación de reservas siempre que sea genuina, no cubra déficit del Tesoro ni oculte pasivos, y venga acompañada de información pública y rigurosa. Sin esas garantías, las compras pueden ser una ilusión contable que posterga ajustes necesarios y mantiene vulnerabilidades cambiarias.