El Banco Central compró US$ 3.783 millones en lo que va del año, pero las reservas netas no aumentaron y llegaron a retroceder, lo que indica que gran parte de esas compras se usaron para atender obligaciones del Tesoro en lugar de fortalecer el colchón externo. Según datos del BCRA y análisis de Vectorial, la racha de 53 ruedas consecutivas compradoras no se tradujo en un salto equivalente en reservas.

¿Por qué las compras no se reflejan en reservas?

Vemos que la mecánica es menos virtuosa de lo que aparece en los titulares. El BCRA registró compras por US$ 3.783 millones en el año, pero, de acuerdo con Vectorial, solo pudo acumular poco más de US$ 600 millones como saldo neto. Esto ocurre porque una parte significativa de las divisas compradas en el MULC se destinó a pagar vencimientos del Tesoro. En marzo, por ejemplo, el Central adquirió US$ 1.071 millones, mientras que las reservas retrocedieron US$ 1.758 millones en el mismo mes, según el reporte de Suramericana Visión.

Además de la liquidez operativa, factores contables y la caída del precio internacional del oro explican parte del menor nivel de reservas netas, según Suramericana Visión. Pero el punto central es fiscal: cuando las compras sirven para asistir al Tesoro, la acumulación deja de ser una ganancia genuina de reservas y se transforma en financiamiento encubierto. Esa distinción importa porque condiciona la credibilidad externa y la capacidad del BCRA para gestionar tipo de cambio en el futuro.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

Los inversores ya muestran señales de desconfianza. El riesgo país retomó una tendencia alcista tras los anuncios, y, según Vectorial, persisten dudas sobre la sostenibilidad de los vencimientos que afrontarán el Tesoro y el Central. El ministro Luis Caputo afirmó que hay fuentes identificadas para cubrir aproximadamente US$ 9.000 millones de vencimientos (declaraciones en el simposio del IAEF), pero el mercado reclama mayor detalle y garantías sobre el costo y la calendarización de esos recursos.

El calendario es exigente: Vectorial y GMA Capital estiman vencimientos por US$ 15.200 millones hasta fin de 2026 y US$ 70.862 millones entre 2026 y 2029, con US$ 22.615 millones concentrados en 2027. Esos números, según GMA Capital, ponen presión sobre reservas y sobre la curva de rendimiento domestica. Si las compras del BCRA no son netamente acumulativas, la percepción de respaldo se erosiona y la brecha cambiaria y las primas de riesgo pueden ampliarse.

Qué debería hacer el BCRA y el Gobierno ahora

Frente a este escenario, vemos tres imperativos. Primero, transparencia: el BCRA debe publicar un detalle claro de las compras en el MULC, su destino y los montos empleados para asistir al Tesoro, de modo que el público y los inversores distingan entre reservas genuinas y operaciones de intermediación. Segundo, separar roles: la financiación del Tesoro no puede camuflarse como acumulación de reservas. Si el Banco actúa como caja del Tesoro, se erosiona la credibilidad monetaria y la independencia del BCRA.

Tercero, priorizar alternativas menos riesgosas: si el Gobierno evita salir a mercados internacionales por costo, como dijo Caputo, debe explicar cómo sustituirá ese financiamiento sin aumentar la fragilidad cambiaria — por ejemplo, mediante emisiones en pesos con ancla fiscal creíble, ventas transparentes de activos o colocaciones locales que no presionen reservas. Privatizaciones y desarrollo del mercado local son opciones mencionadas por el ministro, pero hasta ahora no implican montos ni calendarios que disipen la incertidumbre.

En síntesis, respaldamos la acumulación de reservas del BCRA solo si es transparente y no constituye financiamiento encubierto del Tesoro. Las cifras recientes —compras de US$ 3.783 millones en el año según el BCRA, acumulación neta limitada según Vectorial y caída de reservas en marzo por US$ 1.758 millones según Suramericana Visión— muestran que falta claridad. Sin esa claridad, la estrategia puede empeorar la percepción del riesgo y complicar la sostenibilidad fiscal y cambiaria a mediano plazo.