La Secretaría de Finanzas colocó USD150 millones a octubre de 2028 a una tasa real de 8,86% TIREA y logró tomar $11,4 billones con un nivel de rollover del 138% en la licitación del 27/3/2026, según la Secretaría de Finanzas y la cobertura de Ámbito. La operación incluyó además fuerte demanda por bonos ajustables por inflación, y llegó tras el anuncio del BCRA de una baja de encajes difundido el día anterior, según Ámbito.
Qué colocó el Tesoro y cuáles son los números que importan
La licitación mostró varios datos relevantes: la colocación de USD150 millones a 31/10/2028 (AO28) pagó 8,86% TIREA (anual), mientras que un hard dollar similar a 31/10/2027 (AO27) rindió 5,12% TIREA (anual) en la misma operación, según la Secretaría de Finanzas y Ámbito. En pesos, la Secretaría tomó $11,4 billones del mercado con un rollover de 138% del stock con vencimiento, según la misma fuente. La preferencia por instrumentos ligados a la inflación fue notable: el Bonar CER a septiembre de 2028 (TZXS8) absorbió $4,78 billones a 7,75% TIREA (anual), según la Secretaría de Finanzas. Otras colocaciones incluyeron LECAP 17/7/26 por $2,75 billones a 2,16% TEM (mensual) y un dólar linked 30/6/28 a 8,46% TIREA, según el detalle oficial. Estos números muestran que la demanda de ajuste por inflación sigue siendo el refugio doméstico frente a la incipiente relajación monetaria.
¿Qué significa esto para el dólar y las reservas?
La colocación llegó un día después del anuncio de baja de encajes del BCRA, hecho que los operadores señalaron como factor que aumentó la liquidez en pesos y facilitó la absorción por parte del Tesoro, según Ámbito. Eso plantea preguntas válidas sobre el vínculo entre política monetaria y financiamiento del Tesoro: si la baja de encajes libera liquidez para que bancos compren títulos del Tesoro, parte del ajuste monetario puede terminar siendo un canal indirecto de financiamiento público. El resultado de la licitación incluye además una conversión de títulos por 24,21% de la emisión, según la Secretaría de Finanzas, lo que reduce vencimientos inmediatos pero no elimina la necesidad de colocar en futuras licitaciones. No disponemos en la fuente del perfil de los compradores (inversores extranjeros vs. bancos locales), información clave para saber si la operación mejora reservas netas o simplemente reasigna pesos dentro del sistema. Por eso exigimos transparencia sobre la composición de la demanda y el destino de los fondos.
¿Puede sostenerse este financiamiento y cómo lo ven los mercados?
Los mercados muestran señales mixtas: mientras algunos activos locales reaccionaron al fallo en EEUU —acciones de YPF subieron 5,4% según Ámbito— los ADR perdieron hasta 4,6% en Wall Street y el riesgo país superó los 610 puntos, según la cobertura de Ámbito. La diferencia entre AO28 a 8,86% TIREA y AO27 a 5,12% TIREA (una brecha de 3,74 puntos porcentuales, según la Secretaría de Finanzas) refleja prima por duración y por incertidumbre política y cambiaria hacia el 2027-28. Un rollover del 138% es positivo en lo puntual, pero su sostenibilidad depende de la capacidad de seguir renovando vencimientos sin recurrir a operaciones que erosiones reservas o que transformen al BCRA en prestamista de última instancia del Tesoro. Comparado con mercados internacionales, la tasa para AO28 no ofrece un diferencial amplio y, como apuntaron operadores citados por Ámbito, no es mucho más baja que lo que se conseguiría afuera, lo que marca un límite a la demanda extranjera.
En síntesis, la licitación fue un test de mercado que resultó favorable en volumen y rollover, pero dejó preguntas sobre la interacción entre la baja de encajes del BCRA y el financiamiento del Tesoro. Vemos bien que el Tesoro pueda rotar vencimientos y probar demanda, pero insistimos: la acumulación de reservas y las maniobras del BCRA son aceptables solo si son transparentes y no constituyen financiamiento encubierto del Tesoro. El Gobierno debería publicar el desglose de compradores, el uso de los fondos y el impacto neto en reservas para disipar dudas y bajar el riesgo país.