El mercado cambiario abre el martes 17 de febrero con el mayorista en $1.399,50, que es la referencia interbancaria para precios y contratos (según Ámbito). El dólar oficial minorista promedia $1.420,64 para la venta en el informe que recopila el BCRA (según Ámbito y BCRA). En Banco Nación la cotización minorista figura a $1.420 para la venta y $1.370 para la compra (Banco Nación, reporte en Ámbito).

Qué dicen los números

El dólar blue se ubica en $1.440 para la venta y $1.420 para la compra en cuevas porteñas (relevamiento de Ámbito). El dólar CCL cotiza a $1.473,69, lo que implica una brecha del 5,3% frente al mayorista (base: diferencia relativa frente al mayorista interbancario, según Ámbito). El dólar MEP opera a $1.423,60, con una brecha del 1,7% frente al mayorista (según Ámbito). El dólar tarjeta, que incorpora el recargo del 30% deducible del Impuesto a las Ganancias, se posiciona en $1.846 (Ámbito). En el segmento cripto, el dólar Bitcoin cotiza a $1.474,58 según Bitso, mientras que Bitcoin se negocia alrededor de u$s68.841 según Binance (ambas plataformas reportadas por Ámbito).

Por qué importa: el tipo de cambio como termómetro

Vemos el tipo de cambio como un indicador sintético de tensiones macro. Las brechas actuales —5,3% para CCL y 1,7% para MEP, ambas medidas sobre la base del mayorista— son moderadas en términos relativos y sugieren que, por ahora, no hay una desbandada hacia los mercados paralelos. Comparado con los episodios de brechas elevadas que Argentina registró en años recientes, estos niveles son contenidos, aunque la historia enseña que la tranquilidad puede virar rápido si cambian las expectativas o la política fiscal.

Detrás de escena: reservas, BCRA y riesgos

La lectura desde el mercado es clara: brechas contenidas facilitan que el BCRA acumule reservas sin presiones abruptas sobre el tipo de cambio. Respaldamos la acumulación de reservas como objetivo (coherente con posiciones previas), pero lo hacemos condicionada a la forma en que se logra. Si la acumulación implica swaps, préstamos o operaciones que luego obligan a monetizar pasivos del Tesoro, entonces estamos ante un financiamiento encubierto. Eso corroería la independencia del Banco Central y aumentaría el riesgo inflacionario futuro.

Técnicamente, intervenir para esterilizar compras sin respaldo fiscal creará tensiones en la cuenta monetaria. Por eso, además de mirar el número de reservas brutas, hay que seguir con atención la composición de esas reservas, las condiciones de las operaciones y si el Tesoro recurre al BCRA para cubrir déficit. La sostenibilidad fiscal sigue siendo la variable clave: la acumulación de reservas no puede ser el alivio permanente para desequilibrios fiscales.

Qué implica para los distintos actores

  • Ahorradores: con una brecha MEP reducida (1,7%), la opción de cobertura en títulos por vía MEP aparece menos rentable en términos relativos, pero sigue siendo un seguro contra la inflación si se compara con plazos fijos tradicionales. (Datos de cotizaciones según Ámbito).
  • Compradores con tarjeta: el dólar tarjeta en $1.846 encarece viajes y consumos en el exterior (Ámbito).
  • Empresas exportadoras e importadoras: brechas moderadas reducen la fricción en la pricing de operaciones comerciales, pero la atención está en la dinámica de reservas y la política cambiaria futura.

Perspectiva y recomendaciones

Con los datos de hoy, la estabilidad relativa de las brechas es una buena noticia operativa. Sin embargo, la política responsable exige tres prioridades: preservar la independencia operativa del BCRA; exigir que la acumulación de reservas sea genuina y no una forma de financiar déficits del Tesoro; y avanzar hacia mayor unificación cambiaria para reducir incentivos a arbitraje.

En síntesis, los números de esta jornada muestran un mercado con tensiones contenidas, pero la política fiscal y la mecánica de acumulación de reservas determinarán si esa calma es durable. Nosotros apoyamos que el BCRA acumule reservas, siempre que esa acumulación no se transforme en financiamiento encubierto del Tesoro y que venga acompañada de señales claras de orden fiscal y transparencia en las operaciones (cotizaciones según Ámbito, Banco Nación, Bitso y Binance).