La nota clave: un par de zapatillas escolares en 2026 puede costar desde $25.000 en modelos básicos hasta más de $100.000 en la gama alta, según Ámbito (28/2/2026). Este rango obliga a familias a decidir si usan la ayuda escolar, recurren a cuotas o reacomodan otros gastos.
¿Cuánto cuestan y qué opciones ofrecen las marcas?
El mercado presenta tres franjas claras. Según Ámbito (28/2/2026), los modelos sintéticos básicos arrancan en $25.000; la gama media se mueve entre $40.000 y $80.000; y los modelos de mayor tecnología pueden superar $80.000 e incluso $100.000. Los clásicos de cuero o sintético en colores neutros siguen siendo populares por su durabilidad, mientras que las zapatillas estilo running ganan terreno por transpiración y amortiguación. Elegir por material y estructura importa: un buen contrafuerte y puntera amplia evitan cambios prematuros por el crecimiento del pie. Para comparar, conviene fijarse en la garantía, la posibilidad de reemplazo por desgaste y la política de cambio por talle, aspectos que muchas familias pasan por alto al comprar por precio.
¿Cómo impacta esto en el presupuesto familiar?
La ayuda escolar 2026 estableció un piso de 85.000 pesos, de acuerdo a la publicación de Ámbito (28/2/2026). Eso significa que, en muchos casos, un solo par de zapatillas de gama media puede representar entre la mitad y la totalidad de esa ayuda. Las familias que compran varios pares para hermanos o cambian uniformes deben sumar también indumentaria y útiles, lo que amortiza rápidamente el presupuesto mensual. Muchas casas recurren a promociones bancarias y planes de cuotas para distribuir el gasto; la nota menciona que esas herramientas son frecuentes en la temporada. Es importante no confundir cuotas sin interés con ofertas que incluyen recargos por servicios o seguros: leer la letra chica reduce sorpresas en el resumen de la tarjeta.
Qué podemos hacer: tácticas prácticas y cómo cuidar el ahorro
Vemos tres líneas de acción concretas. Primero, compras inteligentes: armar compras grupales con otras familias, aprovechar canales mayoristas o mercados de fábrica y mirar remanentes de temporada puede recortar hasta 30% o más del precio final en casos reales —la nota cita promociones bancarias como práctica común (Ámbito, 28/2/2026). Segundo, priorizar calidad sobre moda: una zapatilla un poco más cara pero más duradera suele salir menos costosa por uso total. Tercero, manejar el ahorro: dado el contexto, recomendamos preservar parte del ahorro en dólares legales y privilegiar instrumentos indexados (CER) o Cedears cuando el horizonte lo permite, para no desarmar el colchón cuando la inflación erosiona el poder de compra. Para gastos puntuales, separar cuentas destinadas a educación evita usar fondos destinados a emergencias.
Recomendaciones concretas antes de comprar
Antes de decidir, hacemos una lista corta y accionable. 1) Medir el pie y comprar por talla real; 2) buscar modelos con buen contrafuerte y suela reforzada que ofrezcan mayor vida útil; 3) consultar política de cambio y garantía; 4) comparar precio por uso estimado: si una zapatilla dura el doble, el costo efectivo baja; 5) si se usa financiación, elegir cuotas sin interés verificadas y evitar seguros añadidos que encarecen el producto. Complementamos estas medidas con nuestro enfoque editorial: mantener parte del ahorro en dólares y en instrumentos indexados para cubrir saltos de precios inesperados; y, cuando sea posible, destinar promociones y ayudas escolares a artículos durables en lugar de consumo inmediato. Estas acciones no eliminan el costo, pero permiten distribuirlo sin sacrificar el colchón financiero.