En marzo de 2026 las liquidaciones del convenio colectivo de Comercio combinan el básico vigente con dos sumas fijas por un total de $100.000: $40.000 prorrogados y $60.000 como recomposición salarial, sin aumentos porcentuales adicionales sobre las escalas (iProfesional, 9/3/2026). Por categoría, las referencias brutas van desde $1.155.795 hasta $1.218.519 en las categorías superiores del convenio, según la nota del sector (iProfesional, 9/3/2026). La integración definitiva al sueldo básico está prevista para el 30 de abril de 2026, lo que modificará la base de cálculo de SAC, vacaciones e indemnizaciones (iProfesional, 9/3/2026).

¿Qué dice la liquidación de marzo?

En la praxis de marzo no hubo modificaciones porcentuales sobre las escalas: las sumas fueron fijas y transitorias hasta su integración al básico el 30/4/2026 (iProfesional, 9/3/2026). El convenio CCT 130/75 incluye distintas agrupaciones —maestranza, administración, ventas y cajas— y las referencias brutas publicadas muestran, por ejemplo, $1.167.268 para administrativos categoría A y $1.218.519 para categorías F o D en sectores de mayor responsabilidad (iProfesional, 9/3/2026). Además, la liquidación incorpora adicionales previstos por convenio: el adicional por antigüedad se calcula como 1% por cada año trabajado y el presentismo equivale al 8,33% de la remuneración mensual; ambos conceptos seguirán calculándose sobre la nueva base cuando se integre la suma al básico (iProfesional, 9/3/2026). Estas precisiones son relevantes para los ingresos netos y para el costo laboral efectivo que enfrentan las empresas.

¿Cómo impacta esto en el mercado laboral y el empleo?

La incorporación de sumas al básico tiene efectos distributivos y de demanda. Al pasar $100.000 a formar parte del salario básico el 30/4/2026, aumentan los montos sobre los que se calculan SAC, vacaciones e indemnizaciones, lo que protege parcialmente el poder de compra y la seguridad laboral de los trabajadores (iProfesional, 9/3/2026). Pero no es neutra para las empresas: elevar la base salarial incrementa la masa salarial registrada y la carga asociada a aportes y contribuciones. Observamos que una política salarial que no contemple medidas de acompañamiento para pymes puede aumentar riesgos de empleo en sectores con márgenes ajustados. Por eso la relación entre recomposición salarial y empleo es central: el salario no es solo un costo, es demanda agregada que sostiene ventas y puestos de trabajo.

Qué pedimos y qué medidas acompañantes son necesarias

Apoyamos la incorporación de las sumas al salario básico cuando venga acompañada de salvaguardas claras para el empleo y sin financiamiento mediante recortes previsionales. Exigimos que cualquier ajuste a la estructura de costos se complemente con políticas que reduzcan la presión sobre las pymes: prórrogas fiscales temporales, líneas de crédito a tasa subsidiada para capital de trabajo, y subsidios focalizados a las contribuciones patronales por 6 a 12 meses para las micro y pequeñas empresas. Además, proponemos que la revisión paritaria prevista en marzo incluya cláusulas de monitoreo del empleo y mecanismos de revisión automática si la actividad cae por debajo de umbrales preacordados. Solo así la recomposición salarial —necesaria para recuperar poder adquisitivo— no termine siendo fuente de despidos o informalidad.

En síntesis, la decisión de integrar $100.000 al básico el 30/4/2026 es positiva para la protección salarial, pero su éxito dependerá de medidas complementarias que atiendan la capacidad de pago de las empresas y prioricen el mantenimiento del empleo. Sin esas medidas, corremos el riesgo de que una mejora nominal se traduzca en empleo precarizado o en cierre de fuentes de trabajo; eso sería perder vista de la prioridad que siempre sostenemos: preservar y crear empleo de calidad.