La noticia central es clara: los créditos ofrecidos por cadenas de electrodomésticos trepan, en casos, por encima del 1.000% de CFT anual, lo que convierte una compra corriente en un pasivo que se multiplica varias veces sobre el capital original (fuente: iProfesional, que reproduce cifras de las propias páginas de las empresas).
¿Qué dicen los números?
Los ejemplos disponibles en las webs comerciales son contundentes. Según iProfesional, Megatone muestra CFT entre 691% y 1.082,8% anual; Cetrogar llega hasta 1.147% anual; Coppel publica 880% anual; y Frávega muestra 760,9% anual en compras y 815,5% anual para créditos personales (fuente: iProfesional, cifras de las empresas). En términos prácticos, iProfesional reporta que una compra de $1.500.000 financiada en Frávega a 12 meses implicaría una cuota de $262.417 y un total pagado de $3.1 millones, más del doble del precio inicial. Al mismo tiempo, la morosidad del sector de electrodomésticos se disparó: pasó de 14,8% a 41,2% interanual, según datos del Banco Central (BCRA), y las unidades vendidas cayeron 18,6% en el último trimestre de 2025 versus igual período de 2024 (iProfesional).
¿Por qué suben tanto las tasas?
Hay dos fuerzas que explican estas cifras. Primero, un aumento fuerte del riesgo crediticio: la morosidad del sector llegó a 41,2% interanual según el BCRA, lo que obliga a los otorgantes a cargar márgenes extra para cubrir pérdidas esperadas. Segundo, la contracción del poder de compra y el encarecimiento del financiamiento hacen que los comercios privilegien formas de crédito no bancario con precios muy altos. Esto ocurre en un contexto donde el IPC nacional acumuló 31,5% en 2025 (según INDEC) mientras que el IPC Electrodomésticos de CABA cayó 6,6% en igual período, según un relevamiento citado por la consultora Vectorial y el Gobierno de la Ciudad (fuente: Vectorial / GCBA). El resultado es una conjunción de menores ventas, mayor riesgo y créditos comerciales muy caros.
¿Qué puede hacer el consumidor?
Primero: evitar tomar un crédito comercial con CFT superior al 1000% salvo urgencia extrema. Comparar CFT es clave: no mirar sólo la «cuota» sino el total a pagar. Si la cuota vence en 12 meses y el CFT es del orden del 700–1.100% anual, el capital se multiplica varias veces (ver ejemplos previos, iProfesional). Segundo: si se puede, ahorrar la compra: destinar un fondo específico y esperar una oferta o caída adicional de precios. Tercero: evaluar alternativas — crédito bancario tradicional, cooperativas, tarjetas con planes promocionales de bancos (comparar CFT) o compra en efectivo con descuento. Cuarto: negociar con el comercio, pedir plan con menor interés o descuentos por débito efectivo. Finalmente, mantener parte del ahorro en dólares y en instrumentos indexados para protegerse de la inflación y de sorpresas en pesos, como hemos recomendado anteriormente (posicion editorial).
Recomendación práctica y pasos concretos
Paso 1: antes de firmar, pedir y comparar el Costo Financiero Total anual y el monto total a devolver; exigir que figure en el contrato (solo así se ve la realidad del crédito). Paso 2: si la necesidad no es urgente, ahorrar 3–6 meses en un bolsillo distinto; 1 millón de pesos financiado a CFT altos puede terminar costando 4–6 veces más, como muestran los ejemplos de Megatone y Cetrogar (iProfesional). Paso 3: diversificar ahorros: mantener una parte en dólares y otra en instrumentos indexados en pesos para proteger el poder adquisitivo (recomendación editorial coherente). Paso 4: ante mora inminente, negociar con el acreedor o buscar asistencia de asociaciones de consumidores; la negociación suele ser más barata que dejar entrar a una microfinanciación con CFT desorbitada.
En resumen: estas ofertas existen y están documentadas, pero rara vez convienen. Medir el costo total, comparar alternativas y priorizar ahorro o financiamiento formal más barato es la acción práctica que proponemos hoy.