El Banco Central compró u$s2.769 millones en abril y acumula u$s7.151 millones en lo que va del año, según iProfesional que cita a la autoridad monetaria; pese a ese ritmo, los bonos soberanos en dólares no avanzan y el riesgo país se mantiene entre 500 y 600 puntos. Esa aparente contradicción —reservas que suben y activos que no mejoran— resume la desconfianza del mercado: las compras son necesarias, pero no suficientes para comprimir el spread de riesgo.

¿Qué hizo el BCRA y cuánto avanzó?

Vemos que la estrategia de compras oficiales combinó divisas del sector agroexportador con flujos financieros: iProfesional reporta u$s2.769 millones comprados en abril y un acumulado de u$s7.151 millones en 2026, que equivale a cerca del 71,5% del objetivo anual de u$s10.000 millones trazado por la entidad. Además, el Tesoro colocó mediante licitaciones bonos en dólares por u$s3.279 millones, y entre ambas vías la plaza doméstica acumuló más de u$s10.000 millones desde diciembre, de acuerdo con la nota. En la mecánica operativa esto refleja mayor oferta de divisas por liquidaciones del agro, emisiones corporativas y cancelaciones de deuda externa bancaria; sin embargo, la formación de reservas no despeja interrogantes sobre la sostenibilidad fiscal ni sobre el grado de esterilización de esas compras.

¿Por qué no bajan el riesgo país y los bonos?

La respuesta es múltiple y clara: el precio de los activos incorpora más que reservas. En el frente político, consultoras como 1816 señalan que la caída en la imagen pública del presidente y las encuestas de Poliarquía y AtlasIntel han comenzado a pesar en las expectativas de inversores extranjeros, que ya descuentan riesgo electoral hacia 2027, según iProfesional. A su vez, la aversión global por tensiones en Medio Oriente y los movimientos del precio del petróleo elevan la prima por riesgo externo; el resultado es que el riesgo país permanece entre 500 y 600 puntos y los bonos en dólares operan con techos, como describe Clave Bursátil y GMA Capital. También pesa la discusión sobre la recurrencia al financiamiento multilateral: 1816 advierte que algunos inversores se decepcionaron al ver aumentos en el stock con multilaterales en lugar de emisiones en mercados, lo que afecta la demanda por activos locales.

¿Qué falta para que los activos reaccionen?

No creemos que la solución sea solo seguir comprando dólares. La acumulación de reservas merece apoyo —y lo hemos apoyado— siempre que sea transparente, no represente financiamiento encubierto del Tesoro y esté acompañada por anclas fiscales y más independencia del BCRA. En la práctica eso exige publicar flujos y contrapartes de las compras, explicar la estrategia de esterilización y acotar las transferencias netas del Central al Tesoro; sin esas señales, el mercado seguirá pidiendo un “premio” por exposición a largo plazo, como muestran los diferenciales extra entre bonos poselectorales y preelectorales citados en iProfesional (12%-15% anual en algunos instrumentos, según GMA Capital). También es necesario que la mejora macro se traslade al ingreso de los hogares: si la desaceleración inflacionaria no se siente en la economía del bolsillo, la paciencia inversora se agota.

En resumen, las compras del BCRA corrigen una vieja vulnerabilidad: la escasez de reservas. Pero no borran el otro capítulo del diagnóstico argentino: riesgo político, dudas sobre la financiación fiscal y la necesidad de anclas institucionales. Hasta que esos frentes no muestren avances verificables, las reservas serán una buena noticia técnica que no basta para comprimir el riesgo país ni para que los bonos retomen una senda sostenida de recuperación.