Las liquidaciones de abril para el personal de casas particulares mantienen el ajuste aplicado en el primer trimestre: un aumento total del 3% (1,5% en febrero sobre salarios de enero y 1,5% en marzo), y se suma un bono no remunerativo de hasta $20.000 mensuales según la carga horaria, según informa iProfesional citando a la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares (CNTCP). Este es el dato central que llega a los bolsillos de trabajadoras que, en la Argentina, siguen siendo mayoritariamente mujeres en condiciones laborales precarias.
¿Qué cambió en abril para las empleadas domésticas?
Los valores publicados por iProfesional muestran la estructura salarial vigente: por ejemplo, tareas generales con retiro se señalan en $3.348,37 por hora y $410.773,52 mensuales; tareas generales sin retiro $3.599,86 por hora y $455.160,14 mensuales (iProfesional). El ajuste acumulado del 3% en el trimestre se aplicó en dos tramos de 1,5% (febrero y marzo), de acuerdo a la misma fuente. Además, se incorpora un plus no remunerativo que puede alcanzar $20.000 mensuales para quienes trabajen más de 16 horas semanales, según iProfesional; ese monto no se computa para aportes ni aguinaldo. Estos cambios no implican nuevas revisiones paritarias para abril: se mantienen los valores actualizados en marzo.
¿Cómo impacta esto en los ingresos y en la protección social?
Tomando el ejemplo que difunde la nota, una trabajadora de tareas generales con retiro que cumple 20 horas semanales percibe un salario base de $267.869,60 y, al acceder al bono máximo de $20.000, pasa a $287.869,60; el plus representa casi el 7% de su salario mensual, según iProfesional. Hay dos efectos que conviene separar: a corto plazo, el bono mejora el ingreso disponible, pero al ser no remunerativo no genera aportes jubilatorios ni derecho a aguinaldo, lo que debilita la protección social a futuro. La formalización mediante ARCA es la vía para asegurar obra social y aportes; iProfesional recuerda que el alta exige CUIL y clave fiscal y que el trámite es digital en ARCA. Si el objetivo es robustecer la demanda interna y la protección social, los salarios deben crecer en términos reales y no sustituirse por pluses no contributivos.
Qué deberían hacer las políticas públicas ahora
Las cifras muestran un arreglo parcial: recomposición nominal (3% en el trimestre) más un bono limitado. Desde la perspectiva distributiva y de género —el trabajo doméstico es una fuente central de empleo femenino— la prioridad debe ser formalizar y aumentar la remuneración básica que computa para aportes. Apoyamos una consolidación fiscal que no se financie con recortes previsionales ni salariales; en ese marco, proponemos medidas complementarias: campañas y facilidades fiscales para registrar en ARCA, escalas de aportes progresivas para pequeños empleadores, y mecanismos para convertir progresivamente partes no remunerativas en remunerativas con plazos pactados. Estos pasos protegerían el empleo de calidad y la previsión social sin sacrificar la capacidad de compra de hogares que dependen de esos ingresos.
En síntesis, el ajuste de abril mejora nominalmente algunos ingresos y ratifica la importancia de registrar la relación laboral en ARCA (iProfesional). Pero el carácter no contributivo del bono y la modestia del aumento trimestral muestran que la apuesta debe ser hacia salarios básicos que crezcan en términos reales y se traduzcan en aportes, no en complementos que amparen hoy y desamparen mañana. Mantendremos la postura de respaldar la consolidación fiscal siempre que no se financie con recortes a jubilados ni a asalariados y exigiendo políticas productivas y progresivas que protejan empleo e industria.