Se cerró una nueva paritaria para trabajadoras y trabajadores de casas particulares con aumentos mensuales de 1,5% en febrero y 1,5% en marzo de 2026, lo que implica una recomposición acumulada de 3,0225% (es decir, 3,02% sobre enero 2026), según la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares (CNTCP) reportada por iProfesional el 26/02/2026. Los valores mínimos por hora para febrero van desde $3.298,88 para tareas generales con retiro hasta $4.317,86 para supervisores sin retiro; en marzo esos valores se incrementan otro 1,5% (iProfesional, 26/02/2026).
¿Qué significa esto para el poder de compra?
Vemos que la paritaria otorga una mejora puntual y escalonada, pero pequeña en términos mensuales: 1,5% mes a mes. Tomando como ejemplo la categoría tareas generales con retiro, la hora pasa de $3.298,88 en febrero a $3.348,37 en marzo (CNTCP, iProfesional, 26/02/2026). Ese ritmo acumulado del 3,02% en dos meses contrasta con la dinámica inflacionaria reciente en alimentos y servicios, que es la que más presiona los presupuestos familiares; la nota no provee la tasa de inflación mensual, pero es crítico comparar estos aumentos con la inflación real para evaluar la ganancia de poder adquisitivo. Además, el salario mínimo legal referencia la negociación colectiva: si otras paritarias o el SMVM se mueven más rápido, la relativa posición de las trabajadoras domésticas puede deteriorarse. En términos de distribución, recordamos que el empleo doméstico está mayoritariamente feminizado, por lo que cualquier licuación salarial tiene un impacto directo en la brecha de género y la vulnerabilidad de ingresos.
¿Cómo impacta esto en el empleo y la formalización?
No todas las mejoras salariales se traducen automáticamente en mayor formalización. Por un lado, actualizar los pisos legales ayuda a combatir la informalidad y a recuperar derechos; por otro, aumentos insuficientes frente a la inflación pueden empujar a algunos empleadores informales a recortar horas o mantener esquemas no registrados. La escala publicada muestra montos mensuales por categoría —por ejemplo, en febrero la mensualidad para tareas generales con retiro figura en $404.702,97 y para supervisores sin retiro en $547.807,65; en marzo esos valores suben conforme al 1,5% mensual (iProfesional, 26/02/2026)— y sirven como referencia para fiscalización. Desde nuestra perspectiva, defender salarios requiere también políticas que sostengan la demanda de empleo doméstico: créditos fiscales temporales para pequeñas familias empleadoras, campañas de formalización con subsidios a aportes y programas de reducción de carga patronal para los sectores de menor escala. Sin estas medidas, parte del ajuste recaerá en la cantidad de horas trabajadas o en la precarización.
¿Es suficiente el aumento y qué falta para que no se licúe?
Aumentos de 1,5% mensual son una recomposición, pero no una consolidación. Repetimos la postura que hemos sostenido: apoyamos integrar sumas fijas al básico para consolidar salarios y derechos, condicionada a medidas que eviten pérdida de empleo. La paritaria de febrero-marzo 2026 acumula 3,02% sobre enero (CNTCP, iProfesional), pero si la inflación mensual real supera ese piso el salario real seguirá erosionándose. Por eso proponemos dos ejes: primero, integrar bonificaciones temporales al básico para que las subas no sean transitorias; segundo, complementar la paritaria con políticas activas que protejan la ocupación —por ejemplo, programas de sostén para empleadores de bajos ingresos y refuerzo de fiscalización para reducir la competencia desleal de la informalidad. También es necesario coordinar con la política de ingresos más amplia (SMVM y paritarias sectoriales) para evitar desalineamientos que perjudiquen a las trabajadoras domésticas.
Concluimos que la suba acordada es un paso en la dirección correcta pero insuficiente por sí sola. Si queremos consolidar salarios y proteger empleo genuino en un sector feminizado y vulnerable, la paritaria debe complementarse con integración al básico y medidas que alivien la carga de quienes contratan trabajo doméstico. Los números publicados por la CNTCP y reportados por iProfesional (26/02/2026) son el punto de partida, pero la política pública tiene que garantizar que esa recomposición no se licúe en los meses siguientes.