Lo que necesitás saber antes de salir a comprar
La canasta escolar subió 12% respecto a febrero de 2025, según relevamientos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Es un número que, por primera vez en años, quedó muy por debajo de la inflación acumulada del período. Pero que algo suba menos que antes no significa que sea barato. Para una familia con dos hijos, equipar las mochilas completas puede seguir representando entre $80.000 y $120.000, dependiendo de lo que se compre y dónde. La buena noticia es que hay formas probadas de recortar ese gasto a la mitad sin resignar calidad.
El modelo de “compra única en el súper” murió. Ahora las familias se mueven en tres frentes: mayoristas para volumen, comercios de barrio para urgencias y apps para lo que se puede reutilizar. Esta fragmentación del consumo no es casual — es la respuesta lógica a un escenario donde cada peso cuenta. Y funciona: quienes combinan estas estrategias pueden ahorrar entre 35% y 45% respecto a quien compra todo en una sola librería.
¿Qué conviene comprar en Once y qué no?
Once sigue siendo el epicentro del ahorro escolar, pero no todo se justifica comprarlo ahí. La clave está en identificar qué productos tienen mayor diferencial de precio. Una carpeta lisa que en una librería de barrio cuesta $3.000, en Once arranca en $2.000 si comprás cinco o más unidades. Los cuadernos N°3 pasan de $4.000 a $2.800 por la misma lógica. El ahorro por unidad puede parecer marginal, pero cuando multiplicás por tres o cuatro hijos y varios años de uso, la diferencia es sustancial.
Lo que no conviene comprar en Once son artículos de tecnología o mochilas con carro de alta gama. Ahí los hipermercados ganan por dos motivos: ofrecen financiación en cuotas sin interés y tienen promociones bancarias que pueden llegar al 35% de reintegro. Banco Nación, Ciudad y Provincia lanzaron planes específicos para marzo que cubren calzado y uniformes. Si vas a gastar $30.000 en zapatillas, mejor hacerlo donde te devuelven $10.500.
Compras grupales: cómo organizarse sin morir en el intento
Las compras comunitarias explotaron este año. Grupos de WhatsApp de padres del mismo grado se juntan, hacen lista común y van a Once a comprar por bulto. Un fardo de 50 cuadernos espiralados sale $210.000 (equivale a $4.200 por unidad). Si lo dividís entre diez familias, cada una lleva cinco cuadernos a ese precio. En una librería individual, esos mismos cinco cuadernos costarían $7.500 por unidad, casi el doble.
La logística es más simple de lo que parece. Una persona del grupo coordina, arma planilla compartida en Google Sheets, cada familia confirma cantidad y paga por adelantado vía transferencia. El sábado se encuentran en Once, compran todo junto y reparten en bolsas previamente identificadas. El tiempo total es de dos horas. El ahorro promedio por familia ronda los $15.000 a $20.000 según el tamaño de la lista.
Trueque digital: guardapolvos y mochilas que no cuestan nada
Lo que antes se hacía en grupos de Facebook ahora tiene apps específicas. Plataformas como “Intercambia” o “Trueque Escolar” permiten publicar guardapolvos, mochilas y libros de texto en buen estado. El sistema es simple: subís foto, indicás talle o estado, y coordinás encuentro con quien lo necesite. No hay dinero de por medio. Una familia entrega el guardapolvo que le quedó chico, otra lo recibe y ofrece útiles que le sobraron del año pasado.
Este modelo tiene dos ventajas concretas. La primera es obvia: ahorro total en indumentaria que todavía sirve. La segunda es menos visible pero igual de importante: libera presupuesto para concentrarlo en lo que sí o sí hay que comprar nuevo, como cuadernos y repuestos de hojas. Una familia que resuelve guardapolvos, mochila y zapatillas por trueque puede destinar esos $40.000 a útiles de mejor calidad o directamente a otras necesidades del hogar.
Qué hacer con los pesos que te sobraron
Si aplicaste estas estrategias y te quedaron $20.000 o $30.000 que pensabas gastar en útiles, no los dejes en la cuenta. La inflación sigue siendo un factor, aunque haya bajado respecto a 2025. Un plazo fijo UVA puede ser opción si no vas a necesitar esa plata en los próximos 90 días. Te protege contra inflación y te da liquidez programada.
Si preferís dolarizar, con $30.000 comprás aproximadamente USD 25 al tipo de cambio actual (cerca de $1.200 por dólar según el Banco Nación). Es poco, pero suma. La lógica sigue siendo la misma que venimos planteando: parte del ahorro en dólares, parte en instrumentos formales indexados. No hay que elegir uno o el otro — hay que combinar según necesidad de liquidez y horizonte temporal. Lo que no tiene sentido es dejar pesos quietos perdiendo contra la inflación cuando hay alternativas accesibles y sin riesgo excesivo.