Se acordó un incremento salarial total del 5% para empleados de comercio entre abril y junio de 2026 y el pago de un bono extraordinario de $120.000, según FAECyS e iProfesional (27/3/2026). Este paquete combina porcentajes escalonados y sumas fijas: abril 2%, mayo 1,5% y junio 1,5%, más una suma no remunerativa de $20.000 que alcanza a todas las categorías y que se incorporará al básico en julio (FAECyS / iProfesional, 27/3/2026). El primer párrafo resume el acuerdo y su contraste inmediato con la dinámica de precios.
¿Qué firmaron exactamente y quién cobra?
El acuerdo pactado por FAECyS con la cámara empresaria establece un aumento total del 5% para los meses de abril a junio de 2026, desagregado en 2% en abril, 1,5% en mayo y 1,5% en junio (FAECyS / iProfesional, 27/3/2026). Además se pagará un bono extraordinario de $120.000: $100.000 compuesto como 40.000 + 60.000 más otros $20.000 que alcanzan a todas las categorías y pasarán al básico en julio (iProfesional, 27/3/2026). La paritaria incluye una cláusula de monitoreo permanente para reunirse antes de finalizar el trimestre en caso de cambios macroeconómicos (iProfesional, 27/3/2026). El esquema mixto busca equilibrar porcentajes y sumas fijas, una estrategia que usan otros gremios para compensar rezagos previos.
¿Cómo impacta esto en el poder de compra de los trabajadores?
La magnitud del ajuste es modesta frente a la dinámica reciente de precios. Según INDEC, la inflación de febrero fue 2,9% mensual (febrero 2026, INDEC), una aceleración que ya presionó a varias paritarias. Un 5% acumulado en tres meses difícilmente compense meses de inflación alta: si la inflación mensual se mantiene en torno a 2–3%, la suba pactada quedará por debajo del alza de precios. En comparación, otros acuerdos recientes combinaron sumas más importantes: Camioneros acordó una suma no remunerativa de $53.000 en marzo y pagó cuotas de un bono anual que totaliza $840.000, con la última cuota de $210.000 en marzo (iProfesional, 27/3/2026). El efecto neto en bolsillo dependerá de la pauta de precios en marzo-abril y de cómo se incorpore la parte fija al básico en julio, lo que altera aportes y jubilaciones.
¿Es suficiente y qué deberían exigir los sindicatos y el Estado?
La respuesta corta es no: el acuerdo protege parcialmente ingresos de corto plazo pero no garantiza recuperación del salario real. Vemos tres prioridades. Primero, mantener la cláusula de revisión activa: la paritaria ya prevé reunirse si las variables macroeconómicas cambian (iProfesYal, 27/3/2026), y esa reapertura debe activarse si la inflación sigue alta. Segundo, la consolidación fiscal que impulse el programa macro no puede financiarse con recortes previsionales ni salariales; exigiríamos medidas alternativas y progresivas para cerrar brechas fiscales, como aumento de tributos a las rentas extraordinarias o una mayor presión sobre segmentos de alta concentración, sin afectar demanda interna. Tercero, políticas productivas complementarias: crédito a tasa real baja para pymes comerciales, subsidios focalizados para mantener planteles y formación laboral, porque el salario es también demanda.
En el corto plazo, la incorporación de $20.000 al básico en julio es una ganancia para la formalidad y la futura base jubilatoria, pero no reemplaza la necesidad de agendas que protejan empleo e industria. Si el objetivo es evitar transferencia de ingreso desde asalariados a rentas de capital, la política debe combinar negociación colectiva activa con medidas públicas que aumenten productividad y sostengan el mercado interno. Vemos con preocupación que acuerdos modestos frente a inflación acelerada erosionan salario real y, si se repite, debilitan consumo y empleo en el comercio.