María Castiglioni atribuye la reciente caída de la pobreza a dos factores concretos: la baja de la inflación y la mejora en los ingresos de trabajadores informales o cuentapropistas. Según la entrevista publicada en Ámbito el 5/4/2026, la inflación de marzo fue del 2,7% mensual y la consultora que cita estima un crecimiento de “poco más de 3%” para 2026 (según María Castiglioni, Ámbito 5/4/2026). Este primer párrafo resume la lectura central: desinflación más recomposición de ingresos explican la mejora, pero no la hacen irreversible.
¿Por qué bajó la pobreza?
Vemos al menos tres mecanismos que Castiglioni destaca como determinantes. Primero, la desinflación reduce la erosión del salario real y mejora el poder de compra de los hogares; en su diagnóstico, el ritmo de suba de algunos productos de la canasta básica fue menor al promedio de precios (según María Castiglioni, Ámbito 5/4/2026). Segundo, la recuperación de ingresos entre trabajadores informales y cuentapropistas amplió el ingreso efectivo de sectores cercanos a la línea de pobreza. Tercero, la eliminación de intermediarios en programas sociales (por ejemplo AUH cobrando el 100%) y cambios en la dinámica de precios mayoristas beneficiaron a comercios de cercanía en ciertos momentos. Esta conjunción explica por qué la pobreza cayó sin que, necesariamente, todas las ramas de la economía muestren fortaleza: la industria, según la nota, no registra crecimiento sostenido desde 2007-2008 y el proceso de empobrecimiento promedio acumulado se siente en los últimos 15 años (según María Castiglioni, Ámbito 5/4/2026).
¿Se puede sostener la baja de la pobreza?
Aquí entran los riesgos que la propia entrevistada reconoce. La inflación volvió a acelerarse a principios de año —marzo marcó 2,7% mensual— y eso puede golpear a hogares ubicados cerca de la línea de pobreza (según María Castiglioni, Ámbito 5/4/2026). Además, la dolarización de carteras sigue siendo elevada: Castiglioni menciona compras recurrentes y que el Banco Central participa comprando “todos los días arriba de 70 millones de dólares por día” en el marco del esquema de bandas (según María Castiglioni, Ámbito 5/4/2026). Ese stock de dólares en el sistema es positivo para liquidez, pero puede fugar si reaparecen temores, generando saltos cambiarios que encarecerían precios y erosionarían salarios reales. En suma, la mejora reciente es real pero frágil: si la desinflación se interrumpe o la actividad no acelera (Castiglioni plantea un escenario base de crecimiento cercano a 3% en 2026), la pobreza podría repuntar en el corto plazo.
¿Qué políticas hacen falta desde la mirada distributiva y productiva?
Observamos tres prioridades que conectan con nuestras posiciones previas. Primero, proteger el consumo y el empleo: la consolidación fiscal no puede financiarse con recortes a jubilaciones o salarios porque eso licuaría demanda y volvería a presionar la pobreza. Segundo, exigir transparencia y focalización en cualquier alivio tarifario o provincial: si hay subsidios temporales deben ser progresivos y condicionados a medidas productivas que fomenten empleo de calidad. Tercero, impulsar inversión y crédito para recomponer la productividad industrial; Castiglioni menciona como caminos bajar costos vía acceso a tecnología y crédito y, cuando el margen exista, reducción impositiva (según María Castiglioni, Ámbito 5/4/2026). Nosotros vemos que la competitividad no se construye con salarios deprimidos: la política debe combinar estabilización con medidas activas de empleo e inversión. En ese marco, defender paritarias reales moderadas y transferencias focalizadas protege la demanda y evita que la mejora contraída en pobreza sea temporaria.
En definitiva, la lectura de Castiglioni confirma algo que venimos diciendo: la baja de la pobreza no es un milagro estadístico ni un resultado que pueda sostenerse sin políticas que preserven ingresos y promuevan inversión. Podemos celebrar el dato, pero exigir que la consolidación y la pauta macro acompañen la protección del salario y la previsión, evitando que la factura la paguen los más vulnerables.