El carry trade perdió músculo luego de que la curva se comprimiera y el dólar spot rebotara por encima de $1.420, de acuerdo a Ámbito. Esto convierte a la estrategia de hacer tasa en pesos y luego dolarizar en una apuesta más táctica que estructural — rentable solo si la tasa real compensa la volatilidad cambiaria y los costos de timing.
¿Por qué el carry ya no es lineal?
La compresión de la curva dejó «todos los activos rindiendo por menos de 2,6% TEM», según Ámbito, lo que reduce la ventaja nominal frente a la inflación. Esta cifra (2,6% TEM, tasa efectiva mensual) implica un desempeño cercano a la inflación mensual observada, por lo que el diferencial esperado en dólares se achica. Además, el artículo destaca un rebote del tipo de cambio spot por encima de $1.420, que absorbe alrededor de un mes de tasa fija según operadores citados. En este marco, la dependencia del timing y la gestión del riesgo cambiario aumenta. Para que el carry vuelva a comportarse como antes se necesitan dos condiciones simultáneas: tasas reales claramente positivas y una trayectoria del tipo de cambio que no erosione esas ganancias (ambas condiciones señaladas por analistas en Ámbito).
¿Cómo impacta esto en el inversor argentino?
Para un inversor conservador la previsibilidad se redujo. Los gestores consultados señalan que hoy el carry puede ser atractivo para perfiles dinámicos con horizonte mediano y tolerancia a la volatilidad. Alejandro Bianchi, citado en Ámbito, afirmó que con tasas reales positivas del 16% anual la estrategia puede seguir siendo atractiva; esa cifra está expresada en términos anualizados y condiciona la decisión según el porte de la cartera. Por otro lado, la menor rentabilidad en pesos y el rebote del dólar elevan el riesgo de desarme rápido de posiciones si cambian las expectativas de inflación o la política cambiaria. Observamos además que la suba del riesgo país —la vimos en 545 puntos en nuestra nota del 26/02/2026— hace más caro financiarse en dólares y aumenta el costo de cubrir posiciones, algo que erosiona el carry para jugadores institucionales.
Qué debería hacer el BCRA y qué deben vigilar los inversores
El tipo de cambio es nuestro termómetro: si el BCRA acumula reservas, lo respaldamos solo si esa acumulación no constituye financiamiento encubierto del Tesoro y viene acompañada de transparencia, tal como ya hemos planteado. Sin esa claridad, la acumulación puede reproducir incentivos distorsivos y reavivar brechas cambiarias. Los inversores deberían mirar tres señales clave: 1) tasas reales observables (base anual), 2) consistencia en intervenciones del BCRA que no financien al Tesoro, y 3) liquidez en pesos reflejada en licitaciones del Tesoro. Si las tasas se normalizan y el dólar mantiene su rango, el carry podrá seguir siendo una herramienta táctica. Si no, la mejor estrategia será reducir la exposición o buscar alternativas en activos que ofrezcan cobertura explícita en moneda extranjera.
En resumen, el carry no murió: se volvió más selectivo. Requiere condiciones que hoy no están garantizadas de forma permanente. Vemos la acumulación de reservas como positiva condicionada a que no financie a la administración fiscal; sin esa garantía, las ganancias nominales en pesos podrían desvanecerse frente a correcciones cambiarias y aumentos del riesgo país.