La canasta de crianza del INDEC ubicó el costo mensual de mantener a un niño entre $480.463 (menores de 1 año) y $616.484 (6 a 12 años) en febrero de 2026, y esos valores están siendo tomados como referencia por los juzgados al fijar cuotas alimentarias (según INDEC, febrero 2026). Este número concentra dos mensajes: primero, la magnitud monetaria de sostener una familia hoy; segundo, la gran proporción que ocupa el trabajo de cuidado valorizado en salarios de casas particulares.
¿Qué mide la canasta y por qué subió tanto?
La canasta combina bienes y servicios con la valorización del tiempo de cuidado, por lo que no es solo cuánto se gasta en plata sino también cuánto cuesta reemplazar horas de atención. En bienes y servicios el INDEC estimó en febrero montos de $158.312 (menor de 1), $204.418 (1-3), $260.351 (4-5) y $322.967 (6-12) (INDEC, febrero 2026). En el componente cuidado los valores fueron $322.151, $368.172, $230.108 y $293.517 respectivamente (INDEC, febrero 2026). Además, el informe registra 147, 168, 105 y 84 horas mensuales de cuidado por tramo (INDEC), lo que explica por qué el componente cuidado pesa tanto en la canasta.
¿Cómo impacta esto en las cuotas alimentarias y en las familias?
La práctica judicial suele fijar la cuota como un porcentaje del ingreso neto del progenitor, usualmente entre 20% y 30% por hijo, y toma la canasta como referencia técnica (según el informe difundido y reportado por iProfesional sobre INDEC). Para hogares donde la persona obligada tiene ingresos precarios o trabajo informal, la obligación permanece y los jueces pueden vincularla al Salario Mínimo Vital y Móvil, pero eso transfiere la tensión a quienes reciben los cuidados. Vemos además que, en febrero, el componente cuidado representó cerca del 67,1% del total para menores de 1 año y 47,6% para 6-12 años (cálculos a partir de INDEC, febrero 2026), lo que confirma la carga desproporcionada sobre quien realiza el cuidado —en la mayoría de los casos mujeres— y complica la conciliación laboral.
¿Qué nos dice esto sobre políticas públicas y trabajo remunerado?
Las subas interanuales son relevantes: entre febrero 2025 y febrero 2026 la canasta creció aproximadamente 18,8% para menores de 1 año, 21,6% para 1-3 años, 22,0% para 4-5 años y 22,3% para 6-12 años (comparación interanual basada en datos del INDEC). Esos aumentos muestran que la presión inflacionaria afecta tanto a bienes como a servicios de cuidado; por eso proponemos que la consolidación fiscal no se financie con recortes previsionales ni salariales y que incluya inversión en políticas de cuidado: ampliar vacantes públicas y subsidios para jardines, regularizar y formalizar el empleo en casas particulares con aportes y seguro, y transferencias condicionadas a hogares monoparentales. Estas medidas reducen la carga sobre las familias, preservan demanda interna y protegen el empleo femenino.
Qué preguntas quedan y qué exigir a corto plazo
Exigimos que los jueces y las políticas públicas incorporen la canasta como referencia dinámica, ajustada a la inflación real y con perspectiva de género, y que las actualizaciones de las cuotas consideren tanto el ingreso del obligado como el costo real de cuidado documentado por el INDEC. A mediano plazo, proponemos financiamiento progresivo (por ejemplo, mayor progresividad en la recaudación sobre rentas elevadas) para sostener expansión de servicios de cuidado sin recurrir a recortes en jubilaciones o salarios. Vemos necesario también un registro público y actualizado de deudores alimentarios y mecanismos ágiles de ejecución, pero la prioridad debe ser reducir la necesidad de litigio a través de políticas de prevención y apoyo directo a las familias.