La Canasta Básica registró en abril su menor suba en siete meses: la Canasta Básica Alimentaria (CBA) avanzó 1,1% en el mes, por debajo del 2,2% de marzo, informó el INDEC. De ese modo, una familia compuesta por dos adultos y dos niños necesitó $665.053,35 para no caer en la indigencia y $1.469.767,89 para no ser considerada pobre, según el organismo. Esta desaceleración, ligada en parte a la calma en los precios de la carne y a un recorte del IPC, es positiva pero insuficiente para cambiar la situación distributiva y laboral que enfrentan millones de hogares.
¿Qué pasó con la canasta básica en abril?
Vemos una moderación clara en la CBA: la suba mensual pasó de 2,2% en marzo a 1,1% en abril, según el INDEC. Esa merma es la más baja en siete meses, y el dato coincide con una desaceleración general del IPC reportada por el mismo organismo. La Canasta Básica Total, que marca la línea de pobreza, alcanzó $1.469.767,89 para una familia tipo, mientras que la CBA quedó en $665.053,35, ambos números publicados por el INDEC. Es importante subrayar que la caída en la tasa de variación es relativa: los precios ya acumulan aumentos elevados en los últimos meses y años, y una lectura mensual no implica que se haya recuperado el poder de compra real de los salarios o de las jubilaciones.
¿Cómo impacta esto en una familia promedio?
Para una familia de dos adultos y dos hijos, la menor suba mensual no equivale a alivio inmediato. Según el INDEC, la necesidad de $1.469.767,89 para no ser pobre y $665.053,35 para no ser indigente sigue por encima de los ingresos de una porción significativa de la población. Vemos que muchos hogares dependen del salario de un solo miembro o de jubilaciones que, incluso sin perder poder adquisitivo en ese mes, arrastran una pérdida acumulada frente a la inflación anualizada. Ese déficit de ingresos se traduce en menor demanda para comercios e industria local, lo que puede presionar al empleo formal e informal. Por eso, una desaceleración mensual no debe leerse como permiso para recortar ingresos protegidos; sería una política que hipotecaría la recuperación del consumo.
¿Significa esto que la inflación está controlada?
No. La desaceleración de abril es una buena noticia puntual, pero no alcanza para afirmar que la inflación está controlada. El INDEC muestra reducciones en la tasa mensual, pero las variaciones acumuladas y el nivel de precios siguen altos. Además, la dinámica de precios alimentarios, con la carne como componente clave, puede revertirse por choques estacionales o cambios en la cadena de comercialización. Si se aplicaran medidas de ajuste que recorten salarios o jubilaciones para mejorar las cuentas públicas, podríamos ver una baja de la demanda que empeore la actividad y aumente el desempleo. La estabilidad solo será sostenible si se combina con políticas que sostengan el poder de compra y la producción.
Qué políticas proponemos
Rechazamos financiar la estabilización con recortes a jubilaciones o salarios. En lugar de eso, proponemos dos medidas concretas: primero, un reempadronamiento de beneficiarios de programas y subsidios para eliminar fugas y mejorar la focalización. Segundo, el uso temporal y focalizado del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para apuntalar empleo y consumo en sectores vulnerables, sin comprometer la sustentabilidad fiscal de mediano plazo. Estas medidas buscan evitar la caída de la demanda que profundizaría la pobreza y proteger puestos de trabajo formales. Además, es necesario monitorear precios clave como los alimentos básicos, con acciones regulatorias y acuerdos sectoriales para evitar volatilidades que afecten a los hogares más pobres.
Cerramos subrayando que una menor suba mensual de la canasta es un dato alentador, pero la política económica debe priorizar la protección del ingreso y el empleo. Sin demandas sostenidas, la industria y el comercio no recuperarán capacidad, y la mejora estadística del mes se perderá. Según el INDEC, los montos necesarios para evitar indigencia y pobreza siguen siendo altos; por eso proponemos fortalecer la focalización y usar reservas públicas de manera transitoria para sostener el consumo mientras se implementan medidas productivas de mediano plazo.