Los bancos están subiendo las tasas activas a niveles por encima del 100% nominal anual mientras las tasas pasivas para plazo fijo rondan el 34% nominal anual, ampliando una brecha que agrava el acceso al crédito y acelera la morosidad (iProfesional, 19/3/2026). Este es el dato central: hay crédito más caro para quienes lo necesitan y rendimiento relativamente bajo para quien ahorra en pesos.

¿Por qué suben las tasas activas?

Vemos dos causas claras. Primero, los bancos dicen que suben tasas para cubrir mayor riesgo de impago: la morosidad aumentó y, según consultoras como LCG, el pago de intereses pasó a representar 26,3% del presupuesto familiar (LCG, citado en iProfesional), nivel que se triplicó en cerca de 18 meses. Segundo, hay un problema de liquidez operativa: el M2 transaccional privado se contrajo 5,2% en un mes y 12,5% acumulado en lo que va del año, según datos del BCRA reportados por iProfesional (19/3/2026). A eso se suma el desarme de instrumentos como las LEFIs, que —según analistas— dejó al mercado sin ciertas herramientas de corto plazo. En síntesis: más riesgo de crédito y menos pesos disponibles para prestar.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

Impacta en dos frentes: oferta de crédito y costo para familias/empresas. En oferta, los bancos priorizan refondearse y, según iProfesional, aumentaron provisiones y redujeron el apetito por crédito al consumo y al sector privado. En costo, el Costo Financiero Total (CFT) de algunos préstamos supera 250% anual cuando se suman impuestos y cargos administrativos (iProfesional, 19/3/2026); casos extremos reportados alcanzaron tasas reales cercanas a 500% en productos fintech, lo que expulsa a buenos pagadores. Comparación temporal: la morosidad actual es aproximadamente el doble de la registrada en el período 2016–2019 (periodo macrista), según análisis citados en iProfesional. Para las empresas, crédito más caro significa frenar inversión; para los hogares, mayor presión sobre cuotas y mayor probabilidad de caer en mora.

¿Subir las tasas empeora todo?

La respuesta no es automática. Teóricamente, subir tasas compensa pérdidas por mora y protege márgenes; en la práctica, hay un punto donde la tasa alta reduce la probabilidad de pago (efecto tipo Curva de Laffer aplicado al crédito). Analistas advierten que cuando el precio del crédito es excesivo, se produce una selección adversa: quedan en cartera los peores deudores y se acelera la mora (Jorge Gabriel Barreto, citado en iProfesional). Además, el gobierno mantiene señales contractivas: el Banco Central muestra caída en agregados monetarios y el Tesoro colocó bonos por $820.000 millones para absorber pesos, según la misma nota. Dicho de otro modo: subir tasa puede ser necesario para bancos a corto plazo, pero si se mantiene, puede profundizar la caída del crédito y la actividad.

Qué podés hacer vos: tres acciones concretas

  1. Proteger ahorro: mantener parte del ahorro en dólares y en instrumentos indexados. Esto ya lo venimos recomendando; hoy es especialmente pertinente ante la pérdida del poder adquisitivo de los pesos (posición editorial vigente, 19/3/2026). 2) Evitar créditos con CFT muy altos: revisar el CFT y simular cuotas reales; si el CFT supera 100–150% anual, evaluar alternativas (ahorro, renegociación, préstamos con garantía). 3) Formalizar ingresos y documentación: ante controles y mayores requisitos para el acceso a dólares o crowdlending, tener papeles en regla facilita opciones de refinanciación y evita sorpresas. Además, comparar ofertas entre bancos y fintechs y priorizar plazos y productos simples: menos pasos, menos riesgos.

Concluimos: el sistema está operando en modo ajuste: menos pesos en la calle y crédito más caro. Para quienes administran su bolsillo eso significa dar prioridad a la preservación del capital —dólares o instrumentos indexados— y no buscar soluciones mágicas de crédito barato. Formalizar ingresos y evitar contratos con cargos ocultos son medidas prácticas que cualquiera puede implementar hoy.