La mora en el sistema financiero llegó al 10,3% en enero de 2026, su nivel más alto en casi dos décadas, según datos del Banco Central reportados por iProfesional (25/3/2026). Este salto es fuerte: un año antes, en enero de 2025, la mora era 2,67% (BCRA via iProfesional) y en diciembre de 2025 había cerrado en 9,3% (BCRA via iProfesional). Lo que importa para quien lee es simple: más gente con cuotas atrasadas significa menos crédito disponible y más riesgo de aparecer en bases de datos de deudores como Veraz. Vemos que la aceleración es reciente y concentrada en tarjetas y préstamos personales, los primeros en resentirse cuando el bolsillo aprieta (BCRA, reportado por iProfesional, 25/3/2026). Por eso conviene traducir estos números a acciones concretas de corto plazo.

¿Por qué sube la mora y qué significa para vos?

La subida de la mora responde a tres factores que se combinan: ingresos que no siguen a la inflación, deuda acumulada de años previos y tasas de interés altas que encarecen refinanciaciones. El resultado se traduce en que más cuotas quedan impagas y generan intereses punitorios que agravan la situación. Según el informe citado, la mora pasó de 2,67% en enero de 2025 a 10,3% en enero de 2026, es decir casi cuatro veces más en un año (BCRA via iProfesional, 25/3/2026). Para una persona esto significa dos cosas prácticas: a) mayor probabilidad de que un atraso derive en reporte negativo en bases como Veraz y b) menos chances de conseguir nuevas líneas o tarjetas mientras la mora persista. Si la deuda se prolonga, la nota también menciona el riesgo de acciones legales por parte del acreedor (iProfesional, 25/3/2026). En resumen: no es sólo un número macro; impacta directamente en la disponibilidad de crédito individual y en la negociación futura.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

Un aumento sostenido de la mora reduce la oferta de crédito y encarece el costo de financiarse para familias y pymes. En la práctica, el salto de 9,3% en diciembre de 2025 a 10,3% en enero de 2026 muestra una aceleración mensual de 1 punto porcentual (BCRA via iProfesional, 25/3/2026). Eso suele traducirse en bancos y fintechs más cautas: limitan cupos, aumentan requisitos y encarecen tasas para nuevos clientes. Para comercios y pymes el efecto viene por el lado del consumo: menos acceso a tarjetas o líneas revolventes reduce ventas a plazos y puede golpear el flujo de fondos. Desde la óptica del regulador, un mercado con mora creciente exige seguimiento porque puede amplificar ciclos recesivos. Para el ahorrista común, la lección es sencilla: cuando el crédito se aprieta, conviene priorizar liquidez y evitar depender de refinanciaciones caras.

Qué hacer: pasos prácticos para evitar el Veraz o salir de él

Acciones preventivas y correctivas, en orden de prioridad: 1) Hacer un inventario de deudas y ordenar por urgencia; priorizar pago de tarjetas con tasa más alta. 2) Negociar con el acreedor antes de caer en incumplimiento; muchas entidades ofrecen quitas o planes de pago (iProfesional, 25/3/2026). 3) Si se cancela la deuda, pedir comprobante y controlar la actualización: la nota indica que la actualización en bases como Veraz puede demorar semanas y que, según lo informado, las deudas canceladas pueden permanecer hasta 2 años y las impagas hasta 5 años (iProfesional). 4) No financiar gastos corrientes con crédito y no destinar más del 30% del ingreso a cuotas; eso reduce la probabilidad de entrar en espiral. 5) Para el ahorro, mantener parte en dólares o instrumentos indexados y usar plazos fijos digitales o UVA como estacionamiento según horizonte y liquidez, como venimos recomendando. Evitar créditos con CFT alto y documentar todo: los comprobantes son la evidencia que permitirán limpiar el historial más rápido.