ANSES informó el calendario de pagos para mayo: los primeros desembolsos para jubilados, pensiones y asignaciones comenzarán el lunes 11 de mayo y varias prestaciones se extenderán hasta el 10 de junio, mientras que el tope para jubilados quedó fijado en $70.000 (según ANSES, gacetilla del 30/04/2026). Esta nota explica quién cobra cuándo, qué implicancias tiene para el flujo de ingresos de los hogares y qué medidas públicas convienen para evitar pérdida de poder adquisitivo.
¿Quién cobra cuándo y qué incluye el cronograma?
La gacetilla oficial detalla que los jubilados y pensionados que no superen el haber mínimo inician cobros la semana del 11 de mayo: DNI terminados en 0 cobrarán el lunes 11, 1 el martes 12, 2 el miércoles 13, 3 el jueves 14 y 4 el viernes 15 (según ANSES). El calendario para ese segmento continúa el lunes 18 con terminación 5 y concluye el jueves 21 con los 8 y 9 (según ANSES). Las Pensiones No Contributivas (PNC) arrancan también el 11 de mayo para DNI 0 y 1 y culminan el 15 para 8 y 9 (según ANSES). La Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Asignación por Embarazo comienzan el 11 de mayo y finalizan el viernes 22 de mayo para las terminaciones 9 (según ANSES). Las Asignaciones por Maternidad se pagarán entre el 13 de mayo y el 10 de junio (según ANSES). Finalmente, los jubilados cuyos haberes superen la jubilación mínima cobran entre el 22 y el 29 de mayo, comenzando para los DNI 0 y 1 el viernes 22 y concluyendo el viernes 29 con los 8 y 9 (según ANSES).
¿Cómo impacta esto en los hogares y en el ingreso disponible?
El cronograma concentrado a partir del 11 de mayo implica que una porción importante de beneficiarios recibirá sus ingresos en la segunda y tercera semana del mes. Para los hogares que dependen de jubilaciones mínimas o de la AUH, cobrar entre el 11 y el 21 de mayo puede aliviar pagos básicos por alimentos y servicios, pero las prestaciones más altas (pagas entre el 22 y 29) quedan al final del mes, lo que complica la planificación de quienes combinan ingresos formales y prestaciones (según ANSES). Además, ANSES advierte sobre estafas y robo de datos, un riesgo operativo que puede afectar cobros y exigir controles administrativos (según ANSES). Vemos que la dispersión de fechas —y el tope de $70.000 fijado para jubilados en mayo— define quién percibe liquidez antes y quién debe esperar, con efecto directo en consumo y demanda local durante las semanas centrales del mes (según ANSES).
¿Qué debería hacer la política pública?
Partimos de la premisa de que las jubilaciones y los salarios no pueden ser el ajuste de última instancia. Por eso apoyamos medidas que protejan el poder adquisitivo de los beneficiarios. En lo inmediato proponemos: 1) mantener el cronograma informado y reforzar controles contra estafas (ANSES ya advirtió sobre ese riesgo); 2) acompañar la calendarización con medidas de alivio para servicios esenciales —topes temporales y focalizados a aumentos tarifarios para hogares vulnerables— y reempadronamiento de beneficiarios para dirigir subsidios; y 3) transparencia sobre el criterio del tope de $70.000 para que quede claro el alcance y la lógica fiscal (según ANSES). Estas propuestas son coherentes con la posición previa: favorecer la acumulación ordenada de reservas y la disciplina fiscal sin sacrificar jubilaciones ni salarios, apoyando en cambio instrumentos temporales, focalizados y con controles para preservar ingreso y consumo.