El mercado argentino opera bajo presión: los ADRs en Nueva York muestran mayoría de bajas, con retrocesos intradía de hasta 2,5% (Central Puerto), mientras que el riesgo país vuelve a ubicarse en torno a 593 puntos básicos, según la cobertura del 26/3/2026 (FN/lr). El Tesoro anunció una licitación en dólares destinada a captar alrededor de USD250 millones con una tasa cercana al 6% anual nominal y la reapertura del AO27, en una jugada para cubrir vencimientos y fortalecer reservas.
¿Por qué importa la licitación en dólares?
La licitación que sale mañana no es un trámite menor: busca financiamiento externo en moneda dura dentro del mercado local y reduce el stock de letras en pesos mediante un canje por instrumentos en dólares o dollar-linked. Según la nota del 26/3/2026 (FN/lr), la operación apunta a captar USD250 millones y contempla una reapertura del bono AO27, con tasas alrededor del 6% anual nominal. Al mismo tiempo se prevé un canje de letras ajustadas por inflación para despejar un stock remanente de aproximadamente $2,4 billones, de acuerdo a la misma fuente. El detalle crucial es la composición de la demanda: si la colocación en dólares recae mayormente en bancos que dependen del Banco Central para obtener liquidez, la operación puede terminar siendo un traslado encubierto de pasivos del Tesoro hacia el BCRA. Vemos esto como la línea roja: acumular reservas es deseable, pero solo con transparencia y sin que la contrapartida sea monetización del déficit.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
El efecto inmediato es mixto pero con tono adverso: el S&P Merval retrocede 0,1% en pesos a 2.802.996,45 puntos y, en dólares, avanza casi 1% a 1.937,85 puntos, según la nota del 26/3/2026 (FN/lr). En Wall Street, los ADRs mayoritarios caen y algunos papeles como YPF suben 2,3% intradía; la heterogeneidad refleja apuestas por sectores vinculados al alza del petróleo: el Brent se ubicó ligeramente por encima de USD101 por barril y subió casi 4% en la rueda, acumulando un incremento mensual de 43%, según la misma fuente. El dólar mayorista cotizó a $1.371 y el oficial en Banco Nación se ofreció a $1.395 para la venta, mientras que el dólar blue se movió en torno a $1.425 (FN/lr, 26/3/2026). Esos precios marcan la tensión entre la necesidad de pesos para canjes y la demanda de cobertura en moneda extranjera.
Riesgos y qué deberíamos exigir
La combinación de mercado global volátil (guerra en Medio Oriente, alza del petróleo) y una estrategia de financiamiento que prioriza colocaciones domésticas en dólares eleva varios riesgos. Primero, el riesgo de que la operación se financie indirectamente vía BCRA: si la demanda se sostiene por bancos que luego estacionan pesos en el Central o por facilidades de liquidez, la operación equivale a una monetización disfrazada, algo que hemos rechazado previamente y que reiteramos hoy. Segundo, el riesgo de contagio a la curva: los Globales bajo ley Nueva York cayeron generalizadamente y los Bonares mostraron bajas lideradas por el Bonar 2029 (FN/lr, 26/3/2026), lo que refleja falta de profundidad de mercado. Por eso exigimos tres condiciones mínimas: transparencia total sobre quiénes participan y cómo se remuneran las colocaciones; separación clara entre compras de reservas y financiamiento del Tesoro; y compromiso del Ministerio de Economía con un calendario fiscal creíble que reduzca la necesidad recurrente de emisiones extraordinarias. Sin estas condiciones, la operación puede ganar tiempo contable pero profundizar desequilibrios.
En síntesis, la licitación puede ser útil para estirar plazos y absorber pesos del mercado si no implica mecanizaciones que terminen por desangrar reservas o transformar al BCRA en caja del Tesoro. Apoyamos la acumulación ordenada de reservas, siempre que sea transparente y no constituya financiamiento encubierto del Tesoro, tal como lo hemos sostenido en posiciones previas.