Peter Lamelas respaldó el plan de Milei y diferenció de las críticas industriales
El representante estadounidense elogió la apertura económica y la llegada de inversiones, aunque el sector fabril pide medidas específicas para producción y empleo. Un respaldo que refuerza la mirada de los mercados.
El representante comercial de Estados Unidos, Peter Lamelas, expresó su respaldo al plan económico del presidente Javier Milei, calificándolo como un conjunto de “decisiones valientes”. Sus declaraciones llegan en un momento en que el sector industrial argentino viene manifestando críticas por la falta de políticas activas que acompañen el ordenamiento macroeconómico.
Según Lamelas, el gobierno está generando mayor previsibilidad, abriendo la economía y atrayendo inversiones extranjeras. “Está tomando decisiones valientes”, afirmó el funcionario estadounidense, destacando especialmente la eliminación de distorsiones y el intento de estabilizar las cuentas públicas.
Desde el sector fabril, en cambio, se insiste en que el ajuste fiscal y la disciplina monetaria deben complementarse con medidas específicas para fortalecer la producción y el empleo. Las cámaras industriales vienen reclamando incentivos a la inversión, alivio impositivo sectorial y herramientas para mejorar la competitividad, algo que hasta ahora no ha sido prioritario en la agenda oficial.
El lente del mercado
Para los inversores y analistas financieros, el respaldo de Lamelas no es un detalle menor. Estados Unidos es uno de los principales socios comerciales y de financiamiento. Que un funcionario de ese nivel valide el rumbo macro ayuda a reducir el riesgo país y mejora la percepción externa del programa económico.
El tipo de cambio, las reservas y el acceso al crédito internacional siguen siendo los termómetros principales. En ese sentido, cualquier señal positiva desde Washington se traduce rápidamente en menor brecha cambiaria y mayor confianza de los portafolios extranjeros.
¿Qué significa para el bolsillo del lector?
Si el respaldo internacional se traduce en mayor entrada de dólares —ya sea por inversión o por facilidades crediticias—, el gobierno podría tener más margen para estabilizar el tipo de cambio y bajar la inflación. Para quien tiene ahorros en dólares o pesos, esto implica menor riesgo de devaluación brusca y, eventualmente, tasas reales más atractivas.
Sin embargo, el impacto en el sector real todavía es limitado. Quienes dependen de salarios o de la actividad industrial siguen sintiendo el costo del ajuste: menor consumo, producción caída y empleo estancado. La pregunta que queda abierta es cuánto tiempo más tolerará el tejido productivo un ajuste que, según sus representantes, no viene acompañado de políticas de crecimiento.
La sostenibilidad del programa
Lamelas no es el primero en elogiar la “valentía” del ajuste. Organismos como el FMI y varios fondos de inversión han repetido la misma idea: el ordenamiento de las cuentas es condición necesaria, aunque no suficiente. El desafío del gobierno sigue siendo pasar de la estabilización a la recuperación sostenida.
Desde la perspectiva fiscal, el superávit primario es la gran carta de presentación ante el mundo. Pero los números de la industria —caída de la actividad, stocks crecientes y márgenes comprimidos— muestran que la transición está siendo más dolorosa de lo esperado.
Escenario hacia adelante
Si el gobierno logra mantener el ancla fiscal y monetaria y, al mismo tiempo, empieza a destrabar algunas reformas micro (como la simplificación tributaria o la flexibilización laboral), el respaldo externo podría convertirse en inversión concreta. Para el ahorrista e inversor, eso se traduciría en mayor oferta de dólares, menor inflación y oportunidades en bonos, acciones y fondos comunes.
Por ahora, el mensaje de Lamelas es claro: desde afuera se valora la corrección de los desequilibrios. La duda que persiste es si esa corrección será suficiente para que la economía real empiece a crecer antes de que el costo social y productivo se vuelva insostenible.