Economía

Morosidad en junio de 2026: el estudio que Galperin y el mileísmo celebran (y sus límites)

Un análisis de microdatos del BCRA muestra que la mora subió al 27,1% de los deudores pero no es un colapso sistémico. El trabajo respalda la visión oficial de que el problema se resuelve entre privados, aunque expone el fuerte deterioro en jóvenes y poder adquisitivo.

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Morosidad en alza: 10,6% de familias y 37,2% entre los jóvenes de 18-21

El aumento de la morosidad se convirtió en uno de los principales dolores de cabeza del sistema financiero argentino y en un frente de presión política sobre el Gobierno de Javier Milei. Frente a las críticas, el oficialismo insiste en que se trata de un problema entre privados: los bancos y las fintech que otorgaron los créditos son quienes deben absorberlo.

En ese contexto, un estudio independiente basado en los microdatos de la Central de Deudores del BCRA al junio de 2026 le dio argumentos al relato oficial. El trabajo, titulado “Todo lo que querías saber de la mora (pero tenías miedo de preguntar)”, fue elaborado por Matías Fernández, exfuncionario de la gestión Macri, y fue rápidamente celebrado en redes por Marcos Galperin (Mercado Libre/Mercado Pago) y por Daniel Parisini, el “Gordo Dan”, uno de los principales impulsores digitales del mileísmo.

Según los cálculos de Fernández, 5,86 millones de personas tienen deudas atrasadas, lo que representa el 27,1% de los deudores relevados. La mora equivale al 15,5% del monto total adeudado. La tasa de personas en mora saltó del 13,6% en octubre de 2024 al 27,8% en junio de 2026. Un deterioro fuerte, pero que el autor no considera un colapso generalizado del sistema.

El punto central del informe es que, en los últimos dos años, también se expandió fuertemente el crédito: hoy 15 millones de personas tienen algún préstamo y lo pagan en tiempo y forma. Por eso, cualquier solución que se proponga debe contemplar tanto a los que caen en mora como a los que siguen cumpliendo. Esa mirada coincide con la posición del Gobierno: no hace falta un rescate estatal masivo. Los bancos y las entidades ya están refinanciando y pasando a pérdida las carteras incobrables.

Mercado Pago sale bien parado

Uno de los capítulos más favorables para Galperin es el dedicado a Mercado Pago. La plataforma concentra el 19% de las personas morosas, pero solo el 2,9% del monto total en mora. La mediana de la deuda atrasada entre sus clientes es de apenas $116.000, muy por debajo de la de los bancos. Fernández lo explica por la estrategia de inclusión financiera: la compañía otorga créditos chicos para testear comportamiento crediticio de nuevos usuarios. Concluye que no puede ser señalada como principal responsable de la morosidad.

En cambio, el foco del análisis está puesto en las empresas de “crédito rápido no bancario” (Credicuotas, Moni, Waynicoin, Mins y similares). Ese segmento explica el 22,6% de las personas en mora y el 7,7% del monto, con una tasa de mora promedio del 52%. La mediana de deuda allí ronda los $500.000. Fernández considera que estas entidades asumieron riesgos excesivos y deberían estar bajo mayor supervisión del BCRA.

Los bancos siguen concentrando el grueso del dinero

Cuando se mira el volumen de dinero comprometido, el panorama cambia. Los bancos tradicionales explican alrededor del 65% del total en mora. Los bancos privados representan el 45% del monto y el 27% de las personas, con una mediana de deuda de $1.458.000. Los bancos públicos aportan otro 20% del volumen. En este segmento, el argumento de que se trata de un problema entre privados cobra más fuerza: las entidades tienen incentivos para refinanciar y ya lo están haciendo.

El dato preocupante: los jóvenes

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es el salto en la mora entre los 18 y 25 años. En dos años, la proporción de jóvenes con deudas registradas subió del 16,8% al 23,3%, y la tasa de mora pasó del 24,7% al 40,8%. La mediana de deuda en ese grupo es de $282.000. Fernández sugiere que allí debería concentrarse parte de la atención pública, analizando el rol de la educación financiera, las apuestas deportivas y las condiciones laborales.

El autor reconoce que la pérdida de poder adquisitivo afecta la capacidad de pago, pero sostiene que los datos no permiten establecer una correlación directa y fuerte entre el aumento de la mora y el crecimiento del desempleo o la pobreza. Esa conclusión es clave para el oficialismo, que busca descomprimir la responsabilidad directa de su política económica sobre el fenómeno.

Conclusiones y propuestas

Fernández no niega que la mora es elevada en términos históricos y comparados con la región. Pero advierte que el fenómeno no justifica una intervención estatal generalizada ni un salvataje masivo. Propone, en cambio, mayor control sobre las fintech de crédito rápido, reducción de impuestos que encarecen el financiamiento (IVA, impuesto al cheque, Ingresos Brutos, sellos) y políticas focalizadas para prevenir el sobreendeudamiento juvenil.

En definitiva, el estudio ofrece argumentos al mileísmo para sostener que el problema debe resolverse principalmente entre deudores y acreedores privados. Al mismo tiempo, sus propios números muestran un deterioro significativo en la capacidad de pago de millones de argentinos, especialmente jóvenes, y dejan abierta la discusión sobre hasta dónde llega la responsabilidad del contexto macroeconómico.

El autor aclara que no es especialista en morosidad y que su metodología puede contener errores. Aun así, el trabajo se convirtió en una pieza central del debate económico de las últimas semanas. Según informó Perfil, sus conclusiones encontraron eco rápido entre referentes del oficialismo y del mundo fintech.

¿Qué significa para el bolsillo?

Para quien tiene deudas, el mensaje es que los bancos y prestamistas están refinanciando caso por caso. Para el ahorrista o inversor, refuerza que el sistema financiero no está al borde de un colapso. Pero el salto en la mora juvenil y en los créditos rápidos es una señal de que el consumo sigue bajo presión y que la recuperación del poder adquisitivo sigue siendo la variable clave para que estos números reviertan.

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