Furiase: “Ya no discutimos la inflación, pasó a segundo plano” y reveló el estado de las metas con el FMI
El secretario de Finanzas minimizó el debate sobre la inflación tras el dato de agosto y dio detalles sobre las negociaciones con el Fondo. Qué significa esto para las expectativas de devaluación y el bolsillo.
El secretario de Finanzas, Pablo Furiase, afirmó que la inflación “ya no se discute” y pasó a un segundo plano en la agenda económica del Gobierno. Las declaraciones se produjeron en un canal de streaming, horas después de que el INDEC difundiera el IPC de agosto.
Según el funcionario, el foco de la discusión pasó a otros equilibrios macroeconómicos, en particular el cumplimiento de las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional. “Hoy ya no discutimos la inflación, pasó a un segundo plano”, aseguró.
El dato de inflación de agosto se ubicó en torno al 2% mensual, lo que representa una fuerte desaceleración respecto de los picos de 2024 y comienzos de 2025. Para el mercado, esta tendencia confirma que la política monetaria y fiscal está logrando anclar las expectativas, aunque todavía con tasas reales negativas en varios instrumentos.
¿Qué implica para las negociaciones con el FMI?
Furiase adelantó que las conversaciones con el staff del Fondo avanzan en línea con lo previsto. El principal punto de atención sigue siendo la acumulación de reservas internacionales y la sostenibilidad de la política fiscal. El acuerdo actual prevé metas trimestrales de superávit primario y de reservas netas que, según fuentes oficiales, se estarían cumpliendo con holgura.
Desde el punto de vista del inversor, esta calma en la discusión inflacionaria reduce la probabilidad de una corrección cambiaria brusca en el corto plazo. El dólar blue y los tipos de cambio implícitos en los bonos mostraron poca reacción al dato de IPC, lo que sugiere que el mercado empieza a creerse la desinflación.
El desafío de la tasa de interés y el carry trade
Con inflación bajando, el Banco Central tiene más margen para recortar la tasa de política monetaria sin que eso implique tasas reales profundamente negativas. Sin embargo, Furiase evitó dar señales concretas sobre el ritmo de baja de tasas, un factor clave para quien mantiene posiciones en pesos.
Para el ahorrista con plazo fijo, el mensaje es claro: la rentabilidad real dependerá de cuánto más caiga la inflación en los próximos meses. Si el IPC mensual se acerca al 1,5% o menos, los plazos fijos tradicionales volverían a ofrecer retornos positivos en términos reales.
Riesgos que siguen latentes
Aunque la inflación dejó de ser el tema central, los desequilibrios en las cuentas externas y la brecha cambiaria todavía generan preocupación. Las reservas netas siguen en terreno negativo y cualquier relajamiento fiscal podría reactivar las expectativas de devaluación.
Furiase insistió en que el Gobierno no planea modificar el crawling peg actual, lo que mantiene un tipo de cambio oficial previsible pero genera atraso real respecto de la inflación acumulada. Ese atraso es uno de los puntos que el FMI monitorea con mayor atención de cara a la revisión del cuarto trimestre.
Qué esperar en los próximos meses
Si se mantiene el ritmo de desaceleración, el IPC anual podría cerrar 2026 por debajo del 30%, un número impensado hace un año. Eso abriría la puerta a una mayor normalización monetaria y, eventualmente, a una salida ordenada del cepo.
Para el lector común, la recomendación sigue siendo prudente: diversificar el ahorro entre dólar, instrumentos indexados y plazos fijos cortos, calibrando según el perfil de riesgo. La inflación ya no acapara los titulares, pero sigue siendo el termómetro que mide si las políticas actuales son sostenibles en el tiempo.