Inversores arman la "previa" electoral: tensión entre dólar y cobertura inflacionaria
Las mesas financieras ya miran los próximos seis meses con lupa. Dudas sobre actividad, morosidad y continuidad del programa económico reavivan el debate entre cobertura cambiaria e inflacionaria.
Las mesas financieras ya cambiaron el foco. Los próximos seis meses, previos a las elecciones de 2027, se perfilan como un período de alta tensión donde los inversores locales e internacionales empiezan a reposicionarse.
Según lo que se comenta en los principales bancos y fondos, el debate central vuelve a girar en torno a la misma disyuntiva de siempre: ¿dólar o cobertura contra la inflación? La pregunta no es retórica. Con la economía mostrando signos de desaceleración, el riesgo de morosidad en ascenso y el futuro del programa económico bajo escrutinio, los operadores buscan resguardos concretos.
El dato duro es que la actividad económica viene perdiendo fuerza más rápido de lo que muchos esperaban. Las consultoras ya recortan proyecciones de crecimiento para el segundo semestre y advierten que el consumo se enfría. En ese contexto, el fantasma de una mayor morosidad en créditos —especialmente en tarjetas y préstamos personales— empieza a aparecer en las conversaciones.
¿Qué están haciendo los inversores?
Una parte relevante del mercado está volviendo a comprar cobertura cambiaria. El dólar futuro y los contratos de MEP muestran mayor volumen en las últimas ruedas, señal de que se busca protección ante una posible corrección del tipo de cambio oficial. Sin embargo, otro sector importante mantiene posiciones en instrumentos indexados por inflación (CER) o en tasas reales, apostando a que el Banco Central logrará mantener el ancla cambiaria y que la inflación seguirá bajando.
Esta división no es nueva, pero la "previa" electoral la amplifica. Históricamente, los meses previos a una elección generan mayor volatilidad en los precios de los activos argentinos. Los inversores racionales, como suele decirse en las mesas, prefieren pagar un seguro caro hoy antes que lamentar una sorpresa mañana.
Desde el punto de vista técnico, el carry trade en pesos sigue ofreciendo rendimientos atractivos en el corto plazo, pero el riesgo de una devaluación brusca o un salto inflacionario hace que muchos limiten las exposiciones. "El mercado no perdona cuando la política se aleja de los números", resumía un operador de un banco extranjero.
El rol del programa económico
El futuro del acuerdo con el FMI y la sostenibilidad fiscal del próximo año son los grandes interrogantes. Si el Gobierno logra mantener la meta de superávit y acumular reservas, la brecha cambiaria podría cerrarse de manera ordenada. Pero cualquier desvío —ya sea por mayor gasto electoral o por una caída más fuerte de la recaudación— sería leído inmediatamente como señal de riesgo.
Las reservas netas siguen en terreno negativo, un dato que el mercado no olvida. Al mismo tiempo, la morosidad bancaria, aunque aún controlada, muestra un leve repunte que preocupa a los analistas de crédito.
Qué significa para el ahorrista común
Para el inversor minorista, el mensaje es claro: diversificar. Ni todo en dólares ni todo en pesos indexados. Una cartera equilibrada entre instrumentos CER, dólar MEP y algún componente en tasas reales parece ser la estrategia que más se comenta en los grupos de WhatsApp de inversores.
La pregunta que queda flotando es si esta "previa" electoral será más parecida a la de 2018-2019 o si el actual esquema logra mayor estabilidad. La historia sugiere cautela. Los seis meses previos a una elección en Argentina rara vez son tranquilos para el dólar y los bonos.
En resumen, el mercado ya empezó a jugar su partido. Y como siempre, los precios de los activos serán el termómetro más confiable de hacia dónde se inclina la balanza entre riesgo cambiario y riesgo inflacionario.