En marzo de 2026 una familia de ingresos bajos en Córdoba destinó casi el 16% de su ingreso mensual a pagar luz, gas, agua y transporte, según el informe de la Defensoría del Pueblo de la provincia (marzo 2026). El relevamiento calcula gastos mensuales en servicios de $144.679 para hogares de menores ingresos, $253.000 para niveles medios y $470.173 para los de mayores recursos (Defensoría del Pueblo de Córdoba, informe marzo 2026). Ese peso creciente de las facturas se da mientras los salarios aumentan por debajo del ritmo tarifario, lo que erosiona poder de compra y consumo.
¿Cuánto pesan las tarifas en el presupuesto familiar?
El impacto no es homogéneo: para marzo de 2026 la incidencia de los servicios sobre el ingreso fue casi 16% en hogares de menores recursos, 13,89% en los de nivel medio y 11,20% en los de mayor ingreso, todas como porcentaje del ingreso familiar mensual (Defensoría del Pueblo de Córdoba, marzo 2026). En los sectores más vulnerables el transporte absorbe la mayor parte del gasto: 52,31% del gasto en servicios en hogares de menores recursos (Defensoría, marzo 2026). Para hogares medios y altos la energía eléctrica se vuelve la partida más relevante, con incidencias cercanas al 40% (Defensoría, marzo 2026). Estos porcentajes muestran que las subas tarifarias actúan como impuesto regresivo: pesan más en bolsillos con menor capacidad de ahorro y menor capacidad de ajuste. Cuando la movilidad y la energía crecen más que los ingresos, se generan limitaciones directas al consumo local y presión sobre el empleo en sectores intensivos en demanda.
¿Por qué subieron tanto las facturas?
La explicación principal, según el informe, es la reconfiguración del sistema de subsidios. Desde enero rige el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF) que deja solo un bloque básico subsidiado y obliga a pagar a tarifa plena el excedente (Defensoría del Pueblo de Córdoba, marzo 2026). En marzo las boletas eléctricas oscilaron entre $47.751 para consumos bajos y $175.732 para niveles altos (Defensoría, marzo 2026). El gas natural se mostró sin subsidios en ese mes y alcanzó facturas promedio de hasta $48.533 (Defensoría, marzo 2026). El agua llegó a $81.228 según zona y el boleto urbano está en $1.720, con taxis que subieron hasta 27% (Defensoría, marzo 2026). Además existe una brecha territorial: en el Gran Córdoba la garrafa duplica el costo mensual de la conexión a red ($44.640 contra $21.930) (Defensoría, marzo 2026). Las tarifas de transporte interurbano acumulan aumentos superiores al 500% desde 2024, llevando gastos mensuales por viaje diario por encima de $290.000 en algunos casos (Defensoría, marzo 2026).
¿Qué hacemos? Opciones de política y su impacto
Frente a estos datos, proponemos medidas claras: topes temporales y focalizados a los aumentos tarifarios para preservar salario y consumo; mantener y robustecer la tarifa social para los hogares vulnerables; y no recortar jubilaciones ni prestaciones (posición editorial coherente, abril 2026). Esos topes deben ser financiados con medidas transitorias que eviten trasladar el costo a los asalariados: captura de rentas extraordinarias, controles transitorios y apoyos directos a quienes dependen de garrafa o transporte interurbano. Hay que observar el efecto sobre la industria: 44% de las industrias de Córdoba mostraba actividad negativa según el mismo informe (Defensoría del Pueblo de Córdoba, marzo 2026), por lo que una política que proteja demanda interna ayuda también a sostener empleo. No creemos en subsidios indefinidos; proponemos instrumentos temporales, focalizados y con criterios claros de salida. Esto protege el salario como motor de demanda y reduce el costo social de las reformas tarifarias mientras se avanza en eficiencia y asignación más justa del apoyo estatal.