La morosidad del crédito al sector privado llegó al 6,7% en febrero de 2026, con un incremento de 0,3 puntos porcentuales respecto a enero y de 4,9 puntos en comparación interanual, según datos del BCRA. Este deterioro se concentra en los hogares: la morosidad familiar escaló a 11,2% en febrero, frente a 2,9% hace un año, y los préstamos personales presentan una mora de 13,8% —todos los números reportados por el BCRA. En la nota de la Expo EFI el presidente del BCRA, Santiago Bausili, vincula el aumento de la mora con la reactivación del crédito y advierte que parte de la primera ola se otorgó sin historial sólido.

¿Cómo impacta esto en tu bolsillo?

El dato central para cualquier ahorrista o deudor es simple: la presión viene de las familias. Según el BCRA, la morosidad en tarjetas de crédito fue 11,6% en febrero de 2026 y los prendarios familiares 6,8% —ambas líneas muestran deterioro claro. Eso se traduce en dos riesgos prácticos para quienes ya tienen deuda: mayor probabilidad de pasar a situación de atraso y más probabilidad de enfrentar cobros y castigos contractuales. Además, la caída del poder de compra y el ajuste del consumo reducen la capacidad de pago, algo que el BCRA identifica como motor de la suba. Para quien aún no tomó créditos, el mensaje es evitar endeudarse en consumos no esenciales y, si ya está endeudado, dar prioridad a las tasas más altas: la economía doméstica se ajusta por el servicio de la deuda antes que por aumentos de consumo.

¿Se pasó el pico de la mora o falta más ajuste?

El BCRA y varios bancos afirman que el pico habría quedado atrás: la entidad dijo que la velocidad de deterioro se desacelera y que en marzo-abril aparecen indicios de mejora. No obstante, la lectura del sector es condicionada por la macro. Ejecutivos de bancos en la Expo EFI señalaron heterogeneidad: algunos bancos tocaron techo de mora en enero, otros en febrero o marzo. Además, hay diferencias por segmentos: el rubro ‘otros’ registra 34,4% de mora según el BCRA, y el crédito a empresas subió de 0,8% en febrero de 2025 a 2,9% en febrero de 2026 —todo lo cual sugiere que la recuperación depende de estabilidad y crecimiento sostenido. En resumen, podemos aceptar que la tasa de deterioro podría haberse moderado, pero no hay garantía firme de que no haya nuevos episodios si la economía se enfría.

¿Qué conviene hacer ahora? Tres pasos prácticos

Primero, mantener o construir un fondo de emergencia equivalente a 3–6 meses de gastos, como ya recomendamos en notas anteriores; es la primera línea de defensa ante atrasos o pérdida de ingresos. Segundo, priorizar el pago de deudas caras (tarjeta, préstamos personales) porque son las que más elevan el riesgo de mora; recuerde que la mora en préstamos personales es 13,8% según el BCRA. Tercero, conservar parte del ahorro en activos que protejan contra la inflación o en dólares/instrumentos indexados, según perfil, para mitigar el desgaste del poder adquisitivo. Si hay excedente y tolerancia al riesgo, evaluar diversificar en instrumentos de mercado de capitales locales o CEDEARs para exposición internacional, pero solo después de asegurar el fondo de emergencia y bajar deuda cara.

En suma, los números del BCRA muestran un problema real y concentrado en hogares. Podemos coincidir con la lectura del regulador en que hay señales de desaceleración, pero la heterogeneidad por bancos y segmentos obliga a prudencia. Actuar ahora —fondo de emergencia, pagar deuda cara, preservar parte del ahorro en cobertura contra la inflación— es la estrategia práctica para atravesar este tramo del ciclo crediticio.