La Unión Industrial Argentina advirtió que la provisión de gas y el alto costo del Gas Natural Licuado pueden golpear la producción industrial en el próximo invierno, y pidió medidas transitorias para preservar continuidad productiva. Según el CEU de la UIA, para marzo se anticipa una recuperación mensual de 5% sin estacionalidad y un crecimiento interanual estimado de 3,6%, aunque el primer trimestre cerraría con una caída de 2,7% interanual; además, el 28 de abril Metrogas y Naturgy restringieron la venta de GNC en estaciones con contratos interrumpibles para priorizar consumo residencial, según PERFIL.
¿Qué riesgo enfrenta la industria este invierno?
La preocupación central es doble: disponibilidad y precio. La Secretaría de Energía informó en enero que, por capacidad limitada de transporte, es necesario complementar la oferta con importaciones de GNL para abastecer AMBA y el Litoral, y el Gobierno decidió mantener a Enarsa a cargo de esas importaciones ante la volatilidad de los precios internacionales, según la propia secretaría. En ese contexto, los industriales plantean que un salto en el costo del gas afecta márgenes y decisiones de producción, especialmente en rubros intensivos en energía. La UIA identificó sectores particularmente comprometidos, como textiles, maquinaria, materiales para la construcción y bienes de consumo durable, y subrayó que la mejora interanual de marzo se explica en parte por una baja base de comparación con marzo de 2025. Si los aumentos se trasladan sin compensación, la consecuencia probable es ajuste de turnos, menor utilización de capacidad y riesgo de despidos en pymes.
¿Qué medidas son viables y quié n las debe pagar?
No hay soluciones mágicas: las decisiones deben proteger empleo y consumo sin hipotecar la sostenibilidad fiscal. Apoyamos topes temporales y focalizados a los aumentos tarifarios para amortiguar el impacto sobre salarios y la demanda agregada, manteniendo la tarifa social y sin recortar jubilaciones. Para la industria, las alternativas razonables incluyen: contratos interrumpibles compensados, subsidios temporales dirigidos a pymes y plantas intensivas en energía, y financiamiento blando para recomponer capital de trabajo. El costo fiscal puede afrontarse con prioridades temporales del presupuesto y mecanismos redistributivos que ya existen en el país; las retenciones parciales a rentas extraordinarias del agro, por ejemplo, son una herramienta disponible para financiar medidas transitorias sin recortar gasto social. Lo imprescindible es focalizar y limitar en el tiempo las medidas para no generar distorsiones permanentes.
Largo plazo: cómo evitar que esto se repita
La solución estructural pasa por ampliar capacidad de transporte y almacenamiento, reducir costos logísticos y diversificar la matriz energética. El Gobierno y el sector privado deben acordar inversiones en infraestructura para que el gas de la cuenca llegue a los centros de consumo sin depender tan fuertemente de GNL importado en picos estacionales. La UIA además viene trabajando en gobernanza ambiental con 17 cámaras y presentó 14 lineamientos para una futura ley de presupuestos mínimos, mostrando que la agenda productiva y ambiental pueden converger. A mediano plazo se requieren incentivos para eficiencia energética en plantas, crédito para modernización y políticas de integración regional que aprovechen sinergias con Mercosur. Si no aumentamos la capacidad y mejoramos contratos y previsibilidad, volveremos a enfrentar vulnerabilidad cada invierno.
Concluimos que estas tensiones exigen una respuesta activa del Estado: topes temporales y focalizados a aumentos tarifarios para proteger salario y producción, mantenimiento de la tarifa social y rechazo a recortes en jubilaciones, combinado con medidas de corto plazo para garantizar el suministro y una agenda de inversiones que reduzca la dependencia del GNL en los próximos años.