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Empleados de Comercio: cuánto cobran en febrero y qué cambia en abril

En febrero de 2026 los trabajadores de comercio reciben $100.000 en sumas no remunerativas; en abril esos montos se incorporan al salario básico, con efectos sobre aportes y la estructura salarial.

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Un calendario sin números junto a sobres cerrados en la trastienda ordenada de un comercio, vista en tres cuartos, profundidad de campo suave

En febrero de 2026 los empleados de comercio cobran, además de su salario básico por categoría, dos sumas no remunerativas que suman $100.000 mensuales en total (iProfesional, 20/02/2026). Estas sumas se pagan como $60.000 y $40.000 discriminados en el recibo; el primer tramo rige desde diciembre de 2025 y el segundo fue prorrogado como no remunerativo hasta marzo, con incorporación al básico prevista para abril (iProfesional, 20/02/2026).

Lo que entra en el bolsillo

Tomando ejemplos del convenio, un Administrativo A tiene un salario básico de $1.167.268; con los $100.000 no remunerativos el ingreso bruto mensual sube a $1.267.268 antes de descuentos (iProfesional, 20/02/2026). En términos relativos, esos $100.000 representan aproximadamente un 8,6% adicional sobre ese básico (100.000 / 1.167.268 = 8,6% sobre el básico). Otro ejemplo: Maestranza C registra un básico de $1.169.560 y, con las sumas, llega a $1.269.560 en bruto en febrero (iProfesional, 20/02/2026). Estas cifras muestran que el refuerzo es relevante para la caja mensual de los trabajadores y tiene incidencia directa en la demanda doméstica.

Temporalidad: de no remunerativo a remunerativo

El esquema es transitorio: comenzó con $60.000 en diciembre de 2025 y se amplió con $40.000 hasta marzo, sumando $100.000 en febrero (iProfesional, 20/02/2026). A partir de abril, esos importes deben incorporarse al salario básico, lo que modifica la composición del haber y la base de cálculo para adicionales y antigüedad. El convenio establece además que la antigüedad asciende al 1% del salario por cada año de servicio y se calcula sobre los montos que integren el haber mensual (iProfesional, 20/02/2026).

Quién gana y quién pierde en este mecanismo

Mientras las sumas sean no remunerativas, los trabajadores ganan liquidez inmediata pero la cobertura sobre seguridad social y aportes es menor: los aportes y contribuciones se calculan sobre el componente remunerativo, por lo que el Estado y el sistema previsional dejan de percibir la totalidad de esos flujos temporales. Cuando en abril se integren al básico, los salarios aumentan en términos formales —lo que mejora jubilaciones futuras y la base para futuros paritarias— pero también elevan los costos laborales para empleadores.

Ese desplazamiento tiene un dilema distributivo: en el corto plazo las familias obtienen mayor ingreso disponible; en el mediano el traspaso a remunerativo mejora la protección social pero aumenta cargas que, si no se acompasan con medidas de alivio, pueden presionar a las pequeñas y medianas empresas del comercio. Dado que el comercio es un sector intensivo en empleo registrado, cualquier recomposición de costos salariales necesita instrumentos que protejan la continuidad del empleo y la formalidad.

Riesgos sobre el empleo y propuestas para mitigarlos

Vemos tres riesgos concretos: 1) que las pymes del comercio enfrenten un salto de cargas en abril sin liquidez para afrontarlo; 2) que algunos empleadores opten por formas de precarización para contener costos; 3) que la normalización no vaya acompañada por mayor recaudación social efectiva si la economía no recupera demanda. Para evitarlo, la incorporación al básico debería ir acompañada de medidas activas: créditos blandos focalizados en pymes comerciales, reducción temporal de contribuciones patronales condicionada a mantener empleo registrado y programas de capacitación para aumentar productividad local.

Nos mantenemos en la postura de que consolidar salarios es necesario para sostener la demanda agregada y el empleo. La transición de sumas no remunerativas a remunerativas es una oportunidad para reforzar protección social y formalidad, pero exige políticas públicas que contengan a las empresas y eviten que el ajuste recaiga sobre el trabajo.

Conclusión: más salario, mejor estructurado

El refuerzo de febrero mejora el ingreso mensual de los empleados de comercio (100.000 en sumas no remunerativas), pero su carácter transitorio impone una lectura dual: alivio inmediato vs. costos futuros. La incorporación en abril debe diseñarse para que la ganancia salarial no se transforme en pérdida de empleo. Defender consolidar salarios y proteger el poder adquisitivo implica acompañar la incorporación al básico con políticas que sostengan la producción, la formalización y la capacidad de pago de las empresas del sector.

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