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20/12/2017 -  tiempo  7' 52" - 877 Visitas Anticipo: el nuevo libro de Liliana Franco Los secretos de Casa Rosada en la pluma de una periodista acreditada
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Anticipo del nuevo libro de Liliana Franco.
Liliana Franco, periodista acreditada durante casi dos décadas en la Casa Rosada, cuenta en un libro historias de la vida cotidiana del emblemático edificio en el que se definen los destinos del país. Poca gente es parte de ese día a día: testigos privilegiados son los funcionarios, los empleados y los periodistas acreditados que, como Franco, permanecen allí muchas horas al día para conseguir información de primera mano. Un militar se creyó presidente y cuando llegó se enteró de que no lo era. Durante el juicio a las Juntas en 1985, hubo un Falcon viejo, con la chapa oxidada, estacionado varios días en la vereda. Antonio Banderas comió su primer choripán en la terraza. Hay una palmera moribunda en el patio y un ascensor del que Mauricio Macri desconfía. Estas y otras historias y anécdotas fueron reunidas por Franco en su libro Los secretos de La Casa Rosada, editado por Sudamericana, del que ANÁLISIS reproduce algunos fragmentos a modo de anticipo. Todos los días, cuando llego a la Casa Rosada, saludo a los policías de la entrada, al personal de vigilancia y a los trabajadores de las distintas áreas que caminan por los pasillos de acá para allá. La sala de periodistas está ubicada en el primer piso, sobre la derecha, muy cerca de las escaleras. Queda entre dos patios. No tiene luz ni ventilación natural. Es fea, oscura, pero tiene una ubicación estratégica porque desde ahí se puede ver a quienes circulan por la casa de gobierno.

Entrar en la sala es como entrar en el pasado. Los últimos arreglos importantes fueron realizados durante la presidencia de Carlos Menem. Desde entonces, sólo la pintaron una vez por indicación de Oscar Parrilli. Se trató de un arreglo parcial, motivado únicamente por el deterioro de la pared de la sala debido a la instalación de un enorme aparato de aire acondicionado para enfriar los pasillos. El abandono está en sintonía con un hecho que para mí forma parte de la realidad diaria: a los gobiernos -no importa su signo político- siempre les produce malestar la presencia cotidiana de los periodistas.

Pero ¿cuál es la razón de esta incomodidad?

Empecé a trabajar como periodista acreditada por Radio Rivadavia en la Casa Rosada en 1999, pero ya la co