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21/12/2016 -  tiempo  9' 56" - 1859 Visitas Pollo de Campo, de Julian Victorio Tome Espacio para cuentos cortos de Análisis Digital
Cada vez que paso por algún tenderete que anuncia en una pizarra garabateada con tiza que allí se vende “Pollo de Campo” es inevitable que mis recuerdos tomen carrera, se remonten cuan estrella hecha con cañas y papel crepé y me lleven a él…a Pollo. Y no es que me esté refiriendo a un cristiano con ese apelativo, no no, estoy mentando a un pollo, un plumífero "Gallus Gallus" de la subespecie Domestica que desde su animalidad supo erigirse como emblema en una amplia zona de nuestra Mesopotamia y gran parte de la Pampa Húmeda, pero su acción es más bien desconocida para la inmensa mayoría de los mortales habitantes de estos lares. Paso a contarles:
Ya dentro de su huevo, Pollo era distinto, supo escuchar entre cacareos y sonidos amortiguados por la albúmina que lo rodeaba que la realidad que lo esperaba extramuros, (extra cascarón para ser exactos) no era la mejor para su persona puntualmente ni para su especie en sentido amplio. Supo entender desde antes de su alumbramiento en el vigésimo primer día de ser expelido por su blanca madre que el mercantilismo había ya prescripto para su casta un camino de muerte y dinero, donde la muerte era propia y el dinero iría al bolsillo del dueño del gallinero.

Su primer encuentro con la realidad discriminadora fue sentirse distinto, y ser tratado como tal, al ver que de su madre, una blanca, lustrosa y resplandeciente incubadora Yunfeng, con capacidad para empollar treinta mil huevos, hecha en China, había dado a luz (trifásica) casi la totalidad de pollitos amarillos, amorosos, adorables…y digo casi la totalidad porque Pollo nació oscurito, zaino, negrito para decirlo redondamente.

Desde el comienzo supo despreciar el alimento que día y noche le prodigaban y por el cual sus hermanos se pisoteaban, y su mirada lejos de estar como la de ellos dirigidas al suelo donde las bateas ofrecían el balanceado bocadillo, estaba siempre clavada en el redondo agujero donde va el ventilador del gallinero, mirando ese azul intenso del cielo entrerriano decorado por el irresoluto y titubeante andar de cúmulos y cirros.

Cabe señalar a esta altura que toda la vida de Pollo está teñida de datos que muchas veces no han podido ser confirmados, en parte por la efímera vida de los contemporáneos de nuestro personaje, en parte porque han sido lisa y llanamente eliminados para evitar que se transforme en ejemplo contrario a los mezquinos intereses de las Corporaciones.

A temprana edad, sus plumas se pusieron de ese hipnótico gris oscuro y blanco, a rayas, jaspeado, con vetas cada vez mejor marcadas….se iba transformando en un pollo bataráz.

Una mañanita encontró una pila de revistas "Muy Interesante" y pasaba horas leyendo cada nota con pasión científica.

Así, los dueños de la granja decidieron enviar un cargamento de pollos, y en esa carga hacinada marchaba nuestro plumífero, comprendiendo que vivir apilado no era para él.

En una de las curvas del camino de ripio, el rechinante camión da un barquinazo y el cargamento se estremece alocado, vuelan plumas entre el incesante cacareo y por un pliegue mal amarrado del toldo, Pollo sale despedido sin que a nadie le importare, y ese fue el vuelo que inició la vertiginosa historia de nuestro amigo.
Aterriza cerca de un cañadón tributario del Cle, cerca de General Galarza, y lejos de amilanarse, emprolija un poco sus ensortijadas plumas y con pata firme encara para una estancia que recortaba su casco blanco a una media legua de allí. Pollo observa al completar la caminata lo que sería su mundo adolescente, los molinos, los galpones, la caballada suelta en los piquetes, la majada sumisa, los gansos siempre de mal humor, y la peonada lavando y guardando las herramientas en esa tardecita primaveral montielera.

Su llegada cautelosa y discreta a las instalaciones no alertó a nadie, un solo perrito viejo y puras catangas advirtió que ese pollo era forastero, pero solo mereció de su parte un par de ladridos roncos que nadie escuchó y nada más.
Pollo luego de un rápido reconocimiento fue al trotecito a reunirse con los de su especie al coqueto gallinero erigido ad hoc.

Al llegar, lejos de mostrarse esquivo y dubitativo, su temperamento fuerte y decidido lo hizo entablar un largo diálogo con los pollos y gallinas que lo recibieron, respondiendo a cada una de las preguntas que le hacían, siendo didáctico en los temas que sus congéneres pajueranos desconocían, prudente con los requerimientos de los gallos grandes y comprensivo con las pavadas que espetaban los pollitos ingenuos. Al caer la tarde, apareció una dama de grueso torso y generoso escote con una bolsa de maíz, y al grito estertóreo de “Pi pi pí piiiii…” desparramaba con un tazón viejo enlozado el amarillo cereal, que Pollo devoró con sincero gusto.

La noche llegó rápidamente, y llamados por la Naturaleza, uno a uno los volátiles fueron enfilando para el gallinero de techo de chapas de cartón, humilde pero cálido, sencillo pero amistoso, lejos de las instalaciones metálicas y despersonalizadas que lo vieron nacer. Y ahí, en ese gallinero pobre, sintió en sus plumas la poderosa materia invisible que une las fibras del proletariado.

Quiso la suerte que esa noche, seguramente urgida por el hambre en parte y por su naturaleza depredadora, una comadreja pampa visita el gallinero con artera intención. En un tris estuvo a centímetros de una polla bastante pechugona que en un rápido carteo eligió para inmovilizar, atrapar y fagocitar rápidamente y en ese orden. Entre el revuelo que se armó, cada uno de los plumíferos intentaban salvarse y huían en opuesta dirección del teatro planteado; pero nuestro valiente Pollo saltó al ruedo, y con voz barítona y argentina grito:
_Tenga mano maula...! por qué no se gana la changa e intenta atrapar un pollo en serio y no a esa damita...

Y conjuntamente con un ala corrió para atrás a los sorprendidos congéneres cercanos a el y con la otra blandía un Tramontina que los patrones usaban para sacar la caca de las cañas del dormidero.

La comadreja no entendía nada, pero rápidamente comprendió que ese no era alguien común, pero que de ninguna manera podía eludir el convite y debía dar un ejemplar escarmiento al alzado pollito.

La pelea no fue tal, en una atropellada zanguanga la comadreja intentó meter en sus fauces a Pollo, que ya había dado un paso al costado y en la finta hundió hasta donde dice " made in Brasil" el trinchete en los ijares del mamífero ladino herido de muerte.

De allí en más está claro que Pollo se transformó en un líder indiscutido, carismático, valiente, heroico.

Su voz se hizo mas grave, se dejó unos bigotitos tupidos, adoptó la vestimenta gaucha: bombacha oscura, alpargatas, faja multicolor, camisa arremangada y pañuelo al cogote, punzó, haciendo juego con su cresta y una medallita del Gauchito Gil que encontró por ahí. Coronando su indumentaria, un faconcito caronero atravesado en la espalda le daba toda la estampa de lo que siempre supo que sería: un verdadero Pollo de Campo.

Se lo podía ver al trotecito recorriendo las instalaciones, corrigiendo lo corregible, defendiendo los derechos de las gallinas, socorriendo al desahuciado, ayudando al desvalido, castigando al pérfido.

Una noche no pudo dormir, sus conocimientos sobre su naturaleza lo abrumaba, sintió que su verdad debía ser revelada, al otro día reunió al centenar de pollos, gallos y gallinas en el patio grande rodeado de paraísos frondosos, y subido a un tronco de una brea transformado en banco les dijo:
_ Paisanos, ha llegado la hora de abrir nuestros ojos _ dijo con voz grave.
_Soy un Pollo y dejaré huella, pero vosotros debeís decir lo mismo...!
Gritó remedando a Espartaco.
_ No podemos seguir haciendo como si nada pasa, estamos asistiendo al holocausto mas grande de la historia, al genocidio mas abyecto y miserable....El nuestro...!!
_ A ustedes no los perturba saber que nuestro destino, el de todos nosotros está signado por el hombre, y aquí nos quedamos tranquilos y orondos, como si nada fuera a pasar...?
A esa altura los cacareos se multiplicaban en cada pausa que nuestro orador hacía y el movimiento de crestas denotaba que asentían cada uno de sus razonamientos.

_ Debemos recuperar nuestra identidad, debemos decirnos a nosotros mismos primero y luego a todo el mundo quienes somos en realidad..!!
_Nosotros somos los Dinosaurios carajo....!! Nosotros somos los que una vez dominamos el mundo, somos anteriores al cristiano, sobrevivimos al hondazo cósmico y fuimos capaces de compartir el planeta con los mamíferos y toda esa laya que sobrevino.

_En cada uno de nuestros genes está el del Tiranosaurio Rex y el Gliptodonte, merecemos reconocimiento y dignidad...
_El Derecho Natural nos respalda, nuestros Derechos son anteriores que casi todos los demás...

_Que nos mate un meteorito es una cosa, pero que nuestros antepasados hayan tenido todos casi sin excepción un destino de estofado o parrilla es otra muy distinta...!

El auditorio levantaba el ala izquierda y apartaba sus plumas en forma de puño.
_Ignominioso y denigrante es ser asociado más con una suprema Mariland con papas rejilla que con las valientes gestas mesozoicas de nuestros abuelos...
_En qué momento dejamos de estremecer la tierra con nuestros rugidos? Se imaginan por casualidad que el Pterodactilo se humillaría entregando su osamenta en un horno con papas y bastante adobo?
_Por qué dejamos colonizar nuestras mentes, aceptando sumisos que somos solamente comida barata?
_Seamos libres...que lo demás no importa nada..!! Dijo tomando palabras del héroe de Yapeyú.

Y a partir de allí se armó el despelote.
Sería demasiado largo y tedioso, lleno de fechas y cifras contar en este opúsculo el desarrollo de la revuelta, en realidad fue una revolución, acallada por las armas, negada por la prensa, temida por los poderosos de las Corporaciones. El piar de los pollos se hizo sentir en las masas, las gallinas en corporativa actitud se negaron a entregar sus productos y cerraron sus cloacas, los pollos se unieron a la refriega en batallas de guerrilla, los gallos sin saber como ayudar cantaban el alba a cualquier hora.

Finalmente los revoltosos fueron sofocados, pero no su piar disconforme.

Cuentan que Pollo fue capturado y sacrificado, masticando furia en sus últimos momentos y arengando a seguir la lucha...Y la maldad de los poderosos lo humilló sirviéndolo con una salsita de hongos, y sus huesos comidos por esos infames e inútiles perritos teñidos que las mujeres de los platudos ostentan.
Varios gallineros pretenden tener algunas reliquias de Pollo, guardadas en secreto, adonde llegan los afligidos a buscar algún milagro muchas veces concedido, no me animaría a sostener eso.

Pero al buen escuchador todavía llegan en los cantares de los gallos de la noche las loas, a veces exageradas a Pollo, al que supo rescatar su estirpe, al que no se dejó colonizar por los que se reparten el mundo, al que enfrentó al stablishment sabiendo que lo único que tenía asegurada era la derrota.

El angosto camino de los justos, hollado por las botas de los grandes, también está marcado por la pisada indeleble de Pollo, un pollo de campo.

Datos del autor
Julián Victorio Tomé
Bovril, Entre Ríos
tolotome@hotmail.com
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